El martirio de San José Sánchez del Río


Jueves 13 de agosto de 2026
En 1928 al niño mexicano de 14 años José Sánchez del Río, sus captores le habían cortado las plantas de los pies con un cuchillo y lo obligaron a caminar descalzo y sangrando por la calle Insurgentes hasta el cementerio.
Sus últimas palabras antes de ser ejecutado por el gobierno mexicano de Plutarco Elías Calles fueron “que viva Cristo Rey “.
El viernes 10 de febrero de 1928, cerca de las 11:30 de la noche, un adolescente de 14 años recorría las calles de Sahuayo, Michoacán, rumbo al panteón municipal. Se llamaba José Sánchez del Río.
Frente a la fosa que ya le habían señalado, fue colgado y acuchillado. Uno de sus verdugos, el soldado Rafael Gil Martínez, apodado «El Zamorano», lo bajó del árbol y le preguntó qué quería que le dijeran a sus padres.
Con voz de mucha fatiga respondió: que viva Cristo Rey y que en el cielo se verían. Un tiro en la sien cerró la escena.
Cuatro días antes, el 6 de febrero, había ocurrido el gesto que lo llevó hasta ahí. En pleno combate, el caballo del general Luis Guízar Morfín cayó abatido por los disparos enemigos.
José le entregó el suyo: «Mi general, aquí está mi caballo. Sálvese usted, aunque a mí me maten».
Sin montura, fue capturado cerca de Cotija y llevado a Sahuayo, donde lo encerraron en la parroquia bajo custodia de su propio padrino, Rafael Picazo, alcalde de la localidad.
Ese mismo día, escribió una carta a su madre desde el encierro. Le decía que había sido hecho prisionero, que creía que iba a morir y que no importaba, pidiéndole que se resignara y que sus hermanos siguieran el ejemplo del más chico de la casa.
También le pidió su bendición y la de su padre.
Había nacido el 28 de marzo de 1913, poco después de la Decena Trágica, en una de las familias acomodadas de Sahuayo.
Cuando estalló la Guerra Cristera en 1926, sus hermanos se enlistaron, pero su madre y el general Prudencio Mendoza se lo prohibieron por su edad.
La frase con la que finalmente convenció a su madre, quedó grabada en su historia: nunca había sido tan fácil ganarse el cielo como entonces.
El desenlace tardó casi 78 años en llegar. Fue beatificado el 20 de noviembre de 2005 en el Estadio Jalisco, junto a otros once mártires, y canonizado el 16 de octubre de 2016 en la Basílica de San Pedro.
Hoy su fiesta se celebra cada 10 de febrero.

