Cambiaron sus nombres

Sábado 1 de agosto de 2026

En los créditos de Léon: el profesional, no aparecieron los nombres con los que habían nacido sus protagonistas.
El hombre silencioso que cuidaba una planta se llamaba Jean Reno. La niña que llamaba a su puerta se llamaba Natalie Portman.
Pero antes de que el cine los reuniera, él había sido Juan Moreno y Herrera-Jiménez y ella, Neta-Lee Hershlag.
Juan nació en Casablanca en 1948, cuando Marruecos todavía se encontraba bajo protectorado francés. Sus padres eran españoles: su padre procedía de Sanlúcar de Barrameda y su madre de Jerez de la Frontera. Habían abandonado España después de la Guerra Civil y construido una nueva vida en el norte de África.
Dentro de aquella familia se hablaba español. Por eso, aunque más tarde desarrolló casi toda su carrera en Francia, Jean Reno nunca perdió el idioma de sus padres.
Tras la muerte de su madre, se instaló en Francia siendo todavía joven. Estudió interpretación, realizó el servicio militar y pasó años trabajando en el teatro y aceptando pequeños papeles. Su aspecto alto y corpulento hacía que con frecuencia lo eligieran para interpretar a hombres duros, extranjeros o silenciosos.
El encuentro decisivo ocurrió cuando conoció a Luc Besson. El director comenzó a darle papeles en producciones como El último combate, Subway, El gran azul y Nikita.
Poco a poco, Reno convirtió su presencia imponente en algo más complejo: detrás de la fuerza física podía mostrar timidez, lealtad y una vulnerabilidad casi infantil. Aquella combinación terminaría dando forma a Léon.
Natalie había nacido en Jerusalén en 1981. Su familia se trasladó a Estados Unidos cuando tenía tres años y finalmente se estableció en Long Island, Nueva York.
Creció hablando inglés y hebreo, estudiando danza y mostrando un interés por la actuación que apareció antes que cualquier deseo de convertirse en celebridad.
Cuando tenía alrededor de once años, un representante de una empresa de cosméticos la descubrió en una pizzería y le propuso trabajar como modelo. Ella respondió que prefería actuar.
Para proteger la privacidad de su familia adoptó el apellido Portman, perteneciente a su abuela materna.
Durante años mantuvo una separación muy marcada: en la escuela era Natalie Hershlag; en los estudios y ante las cámaras era Natalie Portman.
Tenía doce años cuando se presentó a las audiciones de Léon. Al principio, los responsables la consideraron demasiado joven para interpretar a Mathilda, una niña cuya familia era asesinada y que terminaba refugiándose en la vivienda de un sicario. Natalie insistió y volvió a intentarlo.
Sus padres aceptaron que participara únicamente después de negociar límites sobre el lenguaje, el consumo de cigarrillos y determinadas escenas. Su madre permaneció con ella durante el rodaje en París y su padre viajaba para visitarla.
La película se estrenó en 1994, cuando Portman tenía trece años.
La relación entre Léon y Mathilda provocó debates que no han desaparecido. Algunas versiones del guion y determinadas escenas presentaban una cercanía incómoda entre una menor y un adulto.
Con el tiempo, Portman también habló de la sexualización que sufrió después del estreno y de los mensajes perturbadores que comenzó a recibir siendo todavía una niña.
Sin embargo, su actuación dejó claro que no era simplemente una presencia infantil junto a un actor experimentado.
Mathilda podía mostrarse desafiante, asustada, impulsiva y profundamente sola. Léon, por su parte, podía matar sin vacilar, pero no sabía leer bien, cuidar de otra persona ni comprender el afecto que comenzaba a sentir.
La película convirtió a Jean Reno en una figura reconocible para el público internacional y abrió para Natalie Portman una carrera que pronto incluiría Heat, Star Wars y numerosos papeles posteriores.
Ella no abandonó sus estudios. Ingresó en Harvard en 1999 y se graduó cuatro años después en Psicología, mientras continuaba trabajando como actriz.
Reno siguió apareciendo en producciones francesas y estadounidenses, desde Misión imposible hasta Ronin y El código Da Vinci. A pesar de su identidad artística francesa, nunca dejó de reconocer la historia española que llevaba detrás del nombre Jean.
Cuando ambos se encontraron frente a la cámara, los separaban 33 años, dos continentes y trayectorias completamente distintas.
Uno era hijo de exiliados españoles, nacido en Marruecos y convertido en actor francés.
La otra era una niña nacida en Israel, criada en Estados Unidos y protegida detrás del apellido de su abuela.
Léon y Mathilda formaron en la pantalla una familia improbable. Fuera de ella, Juan Moreno y Neta-Lee Hershlag estaban comenzando a demostrar hasta dónde podía viajar una persona después de aprender a vivir entre más de un nombre.

