Historia

La reina de la moda

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Viernes 31 de julio de 2026

Antes de la reina Victoria, una novia real no necesitaba vestirse de blanco. Necesitaba parecer rica.

Los vestidos de boda podían ser de cualquier color, excepto negro que se consideraba exclusivo para el luto o rojo, tono que se creía propio de las prostitutas.

Los vestidos podían estar cubiertos de bordados, piedras y telas costosas. El objetivo era demostrar el poder económico de la familia.

Pero en 1840 Victoria eligió algo inesperado para casarse con el príncipe Alberto: un vestido blanco de satén de seda, adornado con encaje de Honiton.

Su elección también tuvo una intención económica. La reina quería promover el encaje fabricado en Gran Bretaña y ayudar a una industria que estaba perdiendo trabajo.

Como su boda fue reproducida en periódicos, grabados e ilustraciones, las mujeres de las clases altas comenzaron a imitarla.

Poco a poco, el blanco dejó de ser una rareza y se convirtió en el color más deseado para una novia.

Décadas después, Victoria también influyó en la forma de representar públicamente el dolor.

Alberto murió en 1861. La reina, completamente destrozada, comenzó a vestir de negro y nunca abandonó el luto.

Lo hizo durante los siguientes 40 años.

En una época en la que el Imperio británico ejercía una enorme influencia cultural, sus vestidos negros, sus velos y sus estrictas reglas de duelo fueron copiados por la aristocracia.

Victoria no creó estas costumbres desde cero. Hizo algo todavía más poderoso: las convirtió en modelos que millones de personas quisieron seguir.

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