No al menosprecio masculino


Domingo 7 de junio de 2026
Por Fabiola Ramírez
Escuché la canción de Julieta Venegas que México lanzó para el Mundial y hubo algo que me hizo reflexionar.
Antes que nada, quiero aclarar algo, entiendo perfectamente que las mujeres pueden jugar fútbol, destacar en los deportes y alcanzar grandes metas, nadie debería impedir que una niña desarrolle los talentos que Dios le ha dado.
Sin embargo, me llamó la atención que se modificara la letra para presentar la historia de una niña cuyo padre no creía en ella, sugiriendo que debía quedarse jugando con muñecas en lugar de perseguir su sueño.
Y me pregunto, por qué tantas campañas actuales parecen necesitar construir historias donde el padre es el que limita, el que se opone, el ausente o el que no cree?
Muchas mujeres crecimos con padres que nos amaron, nos protegieron, nos guiaron y creyeron en nosotras. Padres que fueron una bendición y no un obstáculo.
No toda historia de éxito femenino tiene que nacer de un conflicto contra la figura masculina.
Podemos celebrar a las niñas que sueñan en grande sin menospreciar a los padres que estuvieron ahí apoyándolas.
Podemos promover oportunidades para las mujeres sin presentar a los hombres como el problema.
Y justamente en un mes en el que celebramos a los padres, vale la pena recordar que millones de hombres han cumplido con amor el papel que Dios les encomendó dentro de la familia.
La Biblia nos enseña que el padre tiene una función importante en el hogar, cuando la sociedad comienza a minimizar, ridiculizar o reemplazar el papel que Dios estableció para la familia, todos terminamos pagando las consecuencias.
La familia no fue diseñada como una batalla entre hombres y mujeres, sino como un equipo donde cada miembro aporta algo valioso.
Honremos a las mujeres si, pero honremos también a los buenos padres.
Ambas cosas pueden hacerse al mismo tiempo.

