El Verde, secuestrado


Jueves 21 de mayo de 2026
El Verde en Yucatán prácticamente no existe. Es solamente un membrete, una comparsa y hasta eso, poco numerosa y carente de impacto.
El Verde no tiene estructura, no crece en militancia. No se hace sentir en el panorama político local. Teniendo a disposición un espectro de temas sumamente amplio, guarda un silencio sepulcral.
Sus candidatos no pesan, no hacen sentir su presencia, se limitan a ser rémoras de los partidos que marcan la pauta en nuestra entidad.
Tal es la verdad pura y dura. Todo lo consignado previamente es por desgracia, muy real.
¿A que se debe este panorama desolador?
La respuesta es muy sencilla: a que el partido se encuentra secuestrado desde hace mucho tiempo.
Según podemos entender, desde hace cosa de trece o catorce años, la dirigencia estatal del partido del Tucán ha sido usufructuada por una misma persona: Harry Gerardo Rodríguez Botello Fierro.
Este conspicuo personaje francamente no ha hecho nada a favor del Verde en Yucatán. Se desconoce que haya hecho con los recursos que al respecto goza el partido, porque el PVEM brilla por su ausencia en el entorno público.

Sabemos que Rodríguez Botello Fierro es oriundo de la capital del país, egresado del Centro Universitario México, debido a que cuando tiene la memoria estimulada por ingentes cantidades de lúpulo o malta, entona cantinelas maristas, que aluden a San Marcelino Champagnat.
Rodríguez Botello Fierro se ha caracterizado por su postura política fluctuante que le ha permitido estar a ratos apoyando al PRI, de igual forma al PAN; y posteriormente y con absoluto desparpajo, incluso a la mal llamada Cuarta Transformación.
El actual diputado local por el Verde (plurinominal, por supuesto) se ha hecho de renombre más por sus francachelas y escándalos, que hasta eso, resultan pintorescos, que por su productividad legislativa.
Por ahí circulan videos y declaraciones que le han dado fama y reputación, no muy buenos, pero que lo han sacado del ostracismo y la oscuridad voluntariamente adoptados.
En trece o catorce años que el Sucio Harry, parangón del personaje de Clint Eastwood ha regenteado el partido en Yucatán, nada ha crecido el Verde.
La conclusión es simple: al flamante diputado no le interesa; su única preocupación es vivir a costillas del presupuesto.
Nada ha hecho, nada ha propuesto a favor de Yucatán ni sus habitantes, como no sea oponerse a la infame intención morenista de aprobar el aborto en todo momento (eso se lo reconocemos y prueba que no hablamos a la ligera, sino que conocemos y muy bien su trayectoria).

Pero tras ocupar repetidamente una curul, nada ha hecho Harry por Yucatán, lo que es bastante ingrato para con esta tierra que ha hecho favor de darle cobijo y que no se merece un xmaoficio de su talla.
Tras su mas reciente vídeo escándalo, teóricamente fue separado de la dirigencia estatal del Verde en nuestro terruño, pero sólo fue en apariencia, toda vez que fuentes bien informadas que solicitaron el anonimato, nos hicieron saber que prosigue manipulando los recursos partidistas, porque al parecer dicho instituto político no lo ha deslindado ante las autoridades electorales.
De esta manera, aunque aparentemente hay una nueva titular en la dirigencia estatal del PVEM, su inexperiencia y novatez la llevan a subordinarse ante quien tiene el control económico de la entidad, sin que a la fecha se sepa que haga algo para que esto cambie (a Harry por supuesto, no le interesa).
El Verde tiene la oportunidad de convertirse en un partido político real si toma cartas en renovar sus cuadros directivos y en crear estructura, misma que a la fecha brilla por su ausencia.
Desde la época de Rolando Zapata Bello, por ejemplo, el PVEM no tiene comité municipal en esta ciudad. En esa época fue creado para dar cobijo en la nómina a Orlando Pérez Moguel. Al Verde debería interesarle sobremanera contar con un comité municipal en Mérida y en que éste sea presente y actuante y no testimonial nada más.
A la fecha, aunque teóricamente el PVEM cuenta con una regidora, Denisse Pérez, su trabajo no suena, no pinta y carece de repercusión social. Esto es lo que pudiera variar si el partido se decidiera a poner manos a la obra: pudiera ser considerado una alternativa viable por el electorado.
Dirigencia y militancia del PVEM debieran sacudirse el lastre que para el partido en Yucatán y en Mérida, representa Harry Gerardo Rodríguez Botello Fierro (apellido doble, pero no noble en su proceder) y decidirse de una buena vez por todas, a volar con alas propias.

Resulta lamentable que hayan cuadros del PVEM empeñados en trabajar como Dios manda, a favor de la ciudadanía, como el Senador Jorge Carlos Ramírez Marín, cuyo esfuerzo resulte poco eficiente, debido a que perfiles como los del émulo del hermano de Napoleón, motejado Pepe Botella (semejante a Rodríguez Botello), se empeñen en echar todo por la borda. Así que fierro, pariente…
Son la dirigencia y los hasta hoy día, escasos militantes del verde (de sus directivos depende que el número aumente) a quienes corresponde tomar su destino en sus manos y dar un golpe de timón.
Hacemos votos porque concluya el secuestro partidista y dirigencia y militancia verde ecologista, puedan libremente decidir el rumbo a seguir en el acontecer de Yucatán.
De ello dependerá que el barco salga a flote o se hunda.
Seguimos pendientes…
Dios, Patria y Libertad

