Francia: los movimientos provida en la mira del gobierno


Dos años después de la inclusión del aborto en la Constitución francesa, la tensión entre el gobierno y los movimientos provida alcanza un nuevo punto álgido.
En la Asamblea Nacional, el Gobierno habla de una «movilización general» para garantizar el acceso al aborto y señala explícitamente a entidades como la Fundación Jérôme Lejeune.
El clima social en torno a la cuestión del aborto en Francia parece haberse endurecido considerablemente.
Mientras que en 2024 el país vivía la triste constitucionalización del aborto, hoy presencia confrontaciones tanto ideológicas como materiales.
Durante una sesión de preguntas al Gobierno, la ministra delegada de Igualdad entre mujeres y hombres, Aurore Bergé, endureció el tono frente a quienes califica como «contrarios al derecho a elegir».
La chispa provino de la diputada Sandra Regol, quien alertó sobre la multiplicación de actos de vandalismo dirigidos contra los centros del Planning Familiar.
En Estrasburgo, aparecieron grafitis con el mensaje «Planning asesino» al día siguiente de la votación constitucional de 2024.
En total, se han registrado seis ataques importantes en cinco años, que van desde sabotajes de centros hasta ciberacoso organizado, en particular por el colectivo Eros en los Alpes Marítimos.
Según la diputada, estas acciones no son aisladas, sino fruto de redes estructuradas y financiadas.
Citando un informe del Foro Parlamentario Europeo, señaló a Francia como el segundo país de Europa que más invierte en campañas «antigénero» y «antiaborto».
En el punto de mira de las autoridades: la red vinculada a Pierre-Édouard Stérin y, más específicamente, la Fundación Jérôme Lejeune.
La Fundación Jérôme Lejeune en el punto de mira
La Fundación Jérôme Lejeune, históricamente reconocida por su trabajo sobre la trisomía 21 y firmemente opuesta al aborto, se encuentra hoy acusada de participar en una estrategia de desinformación a gran escala.
Aurore Bergé criticó duramente a estos grupos que, según ella, intentan «desorientar a las jóvenes» y «manipular» la opinión pública.
Para contrarrestar esta influencia, el gobierno anunció una respuesta multidimensional.
Por un lado, un refuerzo de la protección de los centros del Planning Familiar en coordinación con el Ministerio del Interior.
Por otro, un aumento drástico de las subvenciones a las asociaciones proelección, cuyos recursos se habrían triplicado en diez años.
«No se les debe permitir ganar», insistió la ministra, prometiendo una lucha firme contra las redes de «desinformación».
Un debate social lejos de concluir
Pero estas medidas no han satisfecho a los partidarios de la cultura de la muerte: para ellos, las palabras de la ministra siguen siendo insuficientes frente a la impunidad de la que, según afirman, gozan ciertos activistas.
Por el contrario, los sectores conservadores y firmes opositores al aborto denuncian una deriva autoritaria del Estado y una «cultura de la muerte» que ignora el aumento constante del número de abortos en Francia (más de 243,000 en 2023).
Esto significa que Francia elimina a más de un millón de niños cada cuatro años…
La Iglesia católica, por su parte, a través de la Conferencia Episcopal de Francia y de la Academia Pontificia para la Vida, continúa defendiendo que la protección de la vida debe seguir siendo una «prioridad absoluta», rechazando considerar el aborto únicamente como un derecho constitucional.
La «movilización general» decretada por París marca una nueva etapa, sin duda más represiva, contra la lucha que llevan a cabo los defensores de la vida inocente.
Fuente: Crux/Le Salon beige
