Jerome Lejeune, padre de la genética moderna


Viernes 1 de mayo de 2026
Con aprobación eclesiástica Mons. MICHEL AUPETIT, Arzobispo de París
El Venerable Jérôme Lejeune fue un hombre extraordinario, cuya vida se dedicó a la ciencia y a la defensa inquebrantable de la dignidad humana.
Como Pediatra y Científico, es justamente considerado el padre de la genética moderna por sus revolucionarios descubrimientos.
Su hito más reconocido fue el haber descubierto la trisomía 21 en 1958, revelando por primera vez que la causa del Síndrome de Down se debe a la presencia de un cromosoma extra.
Este hallazgo no solo desveló la base de esta condición, sino que abrió una nueva era en la comprensión de las enfermedades genéticas.
Además, describió el síndrome del maullido de gato y otras anomalías cromosómicas, sentando las bases para la citogenética moderna.
Más allá de sus logros científicos, el Dr. Lejeune fue un ferviente católico, e incansable defensor de la vida.
Con valentía y convicción, luchó y expresó duras críticas contra los movimientos abortistas.
Esta postura firme, basada en su profundo respeto por cada vida humana y su fe inquebrantable, le costó el reconocimiento y la pérdida de muchas oportunidades en el mundo científico, pero nunca claudicó en sus principios.
«A todo el que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, yo le negaré también ante mi Padre que está en los cielos».
-S. Mt X, 32-33.
Oremos al Señor por su pronta Beatificación.
Oración para obtener gracias por la intercesión del Venerable JÉRÔME LEJEUNE:
¡Oh Dios! te damos gracias por el don que has hecho a tu Iglesia en la persona del profesor Jérôme Lejeune, incansable Servidor de la Vida.
Cautivado por la belleza de sus pacientes, en quienes veía el rostro de Cristo, puso su inmensa inteligencia y su ardiente caridad al servicio de la vida humana.
Apóstol de la verdad, dio testimonio del vinculo armonioso entre ciencia y fe. Empleó su profundo conocimiento de la vida y de sus secretos para el verdadero bien del hombre y de la humanidad.»
Concedenos, por su intercesión, según tu voluntad, las gracias que imploramos (petición), en la esperanza de que pronto sea contado entre tus santos. Amen.
