El Estadio Azteca


Lunes 27 de abril de 2026
El Estadio Azteca comenzó a construirse en 1962 sobre un terreno que ya tenía historia mucho antes del fútbol.
Está levantado en el Pedregal, una zona formada por la erupción del Xitle hace casi dos mil años, cuando la lava cubrió esta parte del valle y sepultó antiguos asentamientos como Cuicuilco.
Sobre esa roca volcánica, los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca diseñaron un estadio que no se impuso al terreno, sino que se integró a él, parcialmente hundido y sostenido por una estructura adaptada a la piedra.
Fue inaugurado en 1966 con una capacidad superior a los 100,000 espectadores, convirtiéndose en el más grande de México y en uno de los más importantes del mundo.
Pero su peso no está solo en la arquitectura. Está en lo que pasó dentro.
Ahí, en 1970, Pelé levantó su tercera Copa del Mundo. Y en 1986, en ese mismo estadio, Diego Maradona marcó dos goles que siguen definiendo el fútbol: la llamada “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo”.
También fue escenario de ídolos mexicanos como Hugo Sánchez y Jorge Campos, y de generaciones que crecieron viendo partidos que se quedaron en la memoria colectiva.
Es el único estadio en la historia en albergar dos finales de Copa del Mundo, y quizá por eso pesa distinto.
Porque debajo hay lava, y arriba, momentos que no se repiten.

