La obstrucción parental

Viernes 10 de abril de 2026

La obstrucción parental es una guerra silenciosa, no deja moretones visibles ni gritos que alerten a los vecinos, pero sus consecuencias son profundas, duraderas y, sobre todo, recaen principalmente en los hijos.
Es la acción, omisión o manipulación por parte de uno de los progenitores (o incluso de terceros como abuelos o nuevas parejas) que impide, dificulta o destruye el vínculo afectivo del niño con el otro progenitor.
Es una guerra silenciosa porque no es una pelea cualquiera, es el uso de los hijos como armas o rehenes.
Los niños aprenden que el amor es condicional y que la lealtad a uno implica traicionar al otro.
Es maltrato infantil porque distorsiona la realidad del niño y le impide un desarrollo equilibrado.
No significa solo perder contacto con mamá o papá, es perder parte de su propia historia y estabilidad emocional.
Los niños no eligen divorciarse, merecen poder querer a sus dos padres sin convertirse en partícipes de un campo de batalla.

