Internacional

Diez razones por las que el cierre del Estrecho de Ormuz podría paralizar al mundo

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Martes 10 de marzo de 2026

El Estrecho de Ormuz, una franja marítima de apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más angosto entre Irán y Omán, es el cuello de botella energético más importante del planeta.

En 2025, aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo transitaban diariamente por sus aguas, lo que representa cerca del 20% del consumo mundial de crudo y el 31% de todo el comercio marítimo de petróleo.

Además, por allí circula alrededor del 20-30% del gas natural licuado que se comercia globalmente.

Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2026, que incluyeron la muerte del líder supremo Alí Khamenei, la Guardia Revolucionaria iraní anunció el cierre del estrecho y amenazó con atacar cualquier embarcación que intentara cruzarlo.

Esta crisis ha puesto de manifiesto todos los peligros que expertos y analistas han advertido durante décadas.

  1. Disparo del precio del petróleo a niveles de crisis
    Un bloqueo del estrecho retiraría entre 8 y 20 millones de barriles diarios del mercado mundial, provocando un shock de oferta sin precedentes desde los años 70. Analistas de J.P. Morgan y Citigroup estiman que el barril de Brent podría superar los 100 dólares en un escenario prolongado, e incluso alcanzar los 150-200 dólares en el peor caso. Un experto advirtió que «esto podría ser tres veces más severo que el embargo árabe de petróleo y la revolución iraní de los 70».
  2. Recesión global casi garantizada
    Bob McNally, fundador de Rapidan Energy y ex asesor de la Casa Blanca, afirmó categóricamente: «Un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz es una recesión global garantizada». El Instituto Oxford de Estudios Energéticos modeló que un cierre de más de un año eliminaría el 15% del suministro global de gas natural licuado, golpeando con fuerza a Europa, China, India y Japón. Analistas compararon la situación con la crisis de los años 70, señalando que para replicar un daño de esa magnitud los precios deberían alcanzar los 200 dólares por barril.
  3. Inflación desbocada y encarecimiento de la vida cotidiana
    La energía alimenta directamente al transporte, la manufactura, la producción de alimentos y los servicios públicos, por lo que un alza sostenida no se quedaría en el sector energético. Los bancos centrales que creían haber logrado un «aterrizaje suave» se enfrentarían a una inflación de costes renovada con poco margen para responder: los ciclos de recorte de tasas se congelarían y los activos de riesgo serían revaluados. En España, por ejemplo, analistas advirtieron que la inflación alimentaria podría sumar entre 3% y 5% adicional en pocos meses si persiste el bloqueo.
  4. Crisis alimentaria mundial
    El sistema agroalimentario global depende de los hidrocarburos en todos sus eslabones: maquinaria agrícola, fertilizantes nitrogenados fabricados a partir de gas natural, pesticidas derivados del petróleo, refrigeración y transporte internacional. Un encarecimiento brusco del crudo y el gas provocaría escasez de fertilizantes, subida generalizada de precios de alimentos —especialmente los más procesados o transportados a larga distancia— y una crisis en la ganadería intensiva por el alza de los piensos importados. En países donde el 90% de los alimentos se mueve por carretera, el impacto en carne, lácteos, frutas y verduras sería casi inmediato.
  5. Colapso de las cadenas de suministro y el transporte marítimo
    Las principales compañías petroleras, casas comerciales y operadores de tanqueros suspendieron de inmediato todos los envíos a través del estrecho tras el anuncio de cierre. Los datos de seguimiento satelital muestran que más de 250 buques en la zona detuvieron su marcha o dieron la vuelta en lugar de arriesgarse a transitar. Las primas de seguros marítimos para el Golfo Pérsico se dispararon un 50%, con las principales aseguradoras emitiendo avisos de cancelación de cobertura de riesgo bélico. Grandes navieras redirigieron sus rutas alrededor del Cabo de Buena Esperanza en África, añadiendo semanas y costos enormes a cada trayecto.
  6. Devastación económica en Asia y mercados emergentes
    Asia recibiría el golpe más fuerte. Japón y Filipinas importan casi el 90% de su petróleo desde el Golfo Pérsico, mientras que China e India dependen en un 38% y 46% respectivamente del crudo que pasa por Ormuz. Un informe de Nomura señaló que Tailandia, India, Corea del Sur y Filipinas son particularmente vulnerables por su alta dependencia de importaciones. Para los mercados emergentes en general —Sudeste Asiático, África, partes de Europa— el impacto sería simultáneo: presión cambiaria, déficits de cuenta corriente crecientes y fuga de capitales mientras los inversores revalúan el riesgo soberano.
  7. Escalada militar y riesgo de guerra regional o mundial
    Un bloqueo del estrecho constituye un acto de guerra bajo el derecho internacional. Expertos advierten que cualquier interrupción provocaría una intervención militar rápida de Estados Unidos, Europa y los estados árabes cuyos ingresos dependen de esa ruta. La V Flota de la marina estadounidense, junto con aliados británicos y franceses, patrulla la zona permanentemente. Anthony Cordesman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, advirtió que «una vez que se inician las hostilidades, no existe un umbral predeterminado para detener la escalada», lo que abre la posibilidad de un conflicto regional que involucre a múltiples potencias.
  8. Desplome de los mercados financieros globales
    Los mercados bursátiles reaccionan con caídas abruptas ante este tipo de crisis. El Dow Jones cayó más de 400 puntos el 2 de marzo de 2026 tras conocerse la situación. Los inversores migran hacia activos refugio —oro, yen japonés, franco suizo— mientras que los activos de riesgo se desploman. Los analistas advierten que lo que comienza como una prima de riesgo regional «puede convertirse rápidamente en un viento en contra del crecimiento global más amplio». Una interrupción sostenida podría borrar billones de dólares del valor de los mercados mundiales.
  9. Amenaza al sistema del petrodólar y la hegemonía del dólar
    Un cierre prolongado erosionaría la hegemonía del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial. El aumento exponencial de los costes energéticos reduciría los volúmenes de comercio denominados en dólares mientras los países buscan alternativas: acuerdos en yuanes entre China y Arabia Saudita, liquidaciones en rupias de India, gas pagado en rublos rusos. Si los exportadores del Golfo empiezan a comerciar fuera del dólar en medio del caos, el «privilegio exorbitante» del billete verde se debilitaría, acelerando la desdolarización que ya impulsan bloques como los BRICS.
  10. Desastre ecológico en el Golfo Pérsico
    La militarización del estrecho incrementa dramáticamente el riesgo de desastres ambientales. En junio de 2025, la colisión de dos petroleros cerca del estrecho generó una mancha de petróleo de 1,500 hectáreas detectada por satélites de la NASA. Greenpeace advirtió que incidentes como este «ponen en peligro la vida marina» de una zona ya de por sí vulnerable. Un escenario de ataques con misiles, minas navales o drones contra petroleros multiplicaría exponencialmente el riesgo de derrames masivos que devastarían ecosistemas del Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, afectando pesquerías, desalinizadoras y comunidades costeras enteras.

Situación actual — Marzo 2026
La crisis es ya una realidad. Tras los ataques del 28 de febrero de 2026 y la muerte de Alí Khamenei, la Guardia Revolucionaria declaró el estrecho «cerrado» y atacó al petrolero ATHE NOVA con drones.

El Brent saltó de aproximadamente 70 a más de 83 dólares por barril en cuestión de días, las principales navieras suspendieron el tránsito, y más de 250 buques se detuvieron o dieron marcha atrás.

Los espacios aéreos de Emiratos, Qatar y Kuwait se cerraron, y el aeropuerto de Dubai suspendió operaciones.

La comunidad internacional enfrenta ahora la mayor crisis energética desde los años 70.

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