Religión

Santa Hildegarda de Bingen: el gran engaño final vendrá de seres superiores caídos

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Viernes 27 de febrero de 2026

Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179), mística y doctora de la Iglesia, advirtió en sus visiones proféticas sobre un «gran engaño» al final de los tiempos, vinculado a fuerzas demoníacas o seres caídos

Según sus escritos, particularmente en Scivias y sus visiones de los últimos tiempos, se destacan los siguientes puntos:

El Anticristo, será un ser humano poseído por Satanás desde su concepción.

Una mujer inmunda concebirá un hijo inmundo que no manifestará su maldad hasta que no se asegure que posee completamente y de manera superabundante todas las artes del mal.

Mientras tanto el amor entre los hombres habrá disminuido, los herejes podrán predicar abiertamente sus erróneas creencias; y en los cristianos crecerán las dudas sobre la fe católica.

La «Asquerosa Niebla»: En sus visiones, describe una niebla sucia que cubre la tierra, un símbolo de la perversión de la verdad y el engaño masivo.


Cinco Épocas de la Bestia: Identificó cinco bestias simbólicas (Fiery-Red Dog (el feroz perro rojo), Yellow Lion (el león amarillo), Pale Horse (el caballo pálido), Black Pig (el cerdo negro), and Grey Wolf (el lobo gris)) que representan épocas de maldad creciente y corrupción, con la última fase marcada por el ocultismo y un engaño engañoso que lleva a muchos lejos de Dios.


El Gran Engaño: El objetivo de estos seres es engañar a los hombres con «dulzura y gentileza» aparente, ocultando los vicios para conducir a la perdición.

En resumen, Hildegarda vio el final de los tiempos como una época donde el orden se deshace y los seres caídos (demonios) engañan al mundo antes de la victoria final de la Iglesia.

Según las visiones de Santa Hildegarda de Bingen, especialmente en su obra Scivias, el Anticristo («Hijo de la Perdición») será hijo de una mujer pervertida y seducida por el diablo.

Nacerá de la fornicación y la perversión, concebido sin saber con certeza qué hombre es el padre, siendo en esencia fruto de una unión diabólica. 

  • Origen: El «Corruptor» surge del seno mismo de la Iglesia.
  • Concepción: La madre concibe al Anticristo en un «ardor ferviente de fornicación», siendo engañada por la seducción diabólica.
  • Naturaleza: Es descrito como el instrumento final de la perversión que intenta imitar a Cristo, pero lleno de soberbia y maldad.
  • Contexto: Hildegarda señala que el mal nacerá de los vicios no corregidos dentro de la propia Iglesia. 

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