Carlos Lico, orgullo de Yucatán


Miércoles 18 de febrero de 2026
Carlos Lico nació en Mérida el 6 de agosto de 1939 y se convirtió en una de las voces más representativas de la balada romántica en las décadas de 1960 y 1970.
Desde joven mostró inclinación por el canto formal y desarrolló una técnica sólida que le permitió distinguirse por la potencia, la afinación y el dramatismo controlado con el que interpretaba cada canción.
Su estilo se movía entre la balada, el bolero y la canción melódica internacional, en un momento en que la música latina comenzaba a ganar presencia fuera de sus fronteras.
El momento decisivo de su carrera llegó en 1970, cuando representó a México en el Festival OTI de la Canción con el tema “Era un domingo”.
Su interpretación obtuvo el primer lugar y lo colocó de inmediato en el panorama internacional.
Ese triunfo no solo consolidó su nombre, sino que lo convirtió en símbolo de orgullo para la música mexicana en un certamen que buscaba proyectar talento hispanoamericano al mundo.
A partir de entonces realizó giras por distintos países de América Latina y España, grabó varios discos y se posicionó como uno de los intérpretes románticos más respetados de su generación.
Entre las canciones asociadas a su repertorio se encuentran “Era un domingo”, “La diferencia” y versiones de temas románticos que exigían amplio registro vocal y gran capacidad interpretativa.
Su presencia en el escenario era sobria, sin excesos, concentrada en la fuerza de la voz y la emoción transmitida.
No fue un artista escandaloso ni mediático; su prestigio se sostuvo principalmente en la calidad artística.
Con la llegada de nuevas corrientes musicales en la década de 1980, su presencia en los grandes medios disminuyó, aunque continuó presentándose ante públicos fieles.
Carlos Lico falleció el 3 de diciembre de 1988, a los 49 años. Su legado permanece vinculado a una etapa en la que los festivales internacionales y la balada romántica eran vitrinas fundamentales para la proyección cultural de México, y su nombre sigue asociado al orgullo de haber llevado una voz mexicana al primer lugar del OTI.

