Como se escribió Mi Viejo


Sábado 10 de octubre de 2026
Cuando Piero terminó de componer «Mi viejo», quiso que su padre fuera uno de los primeros en escucharla. Lo llevó a la sala de su casa, descolgó el teléfono para que nadie los interrumpiera y empezó a cantar.
Su padre, Lino, tenía apenas 48 años. Mientras escuchaba, comenzó a llorar.
Piero contaría muchos años después que nunca antes lo había visto hacerlo. Cuando terminó la canción, su padre se limpió los anteojos y, todavía emocionado, protestó en una mezcla de italiano y español por aquella letra que decía que caminaba lento.
Pero el hombre que había inspirado esas palabras era otra persona. Se llamaba Mario Tcherkaski.
Había nacido en Rusia, donde recibió una sólida formación intelectual. Tras emigrar, terminó viviendo en Buenos Aires y ganándose la vida como vendedor ambulante de sábanas.
Aunque las dificultades económicas eran frecuentes, Mario conservó su afición por los libros y el teatro. Su hijo José recordaría que fue él quien lo acercó a la literatura. Mario murió a los 52 años. José tenía apenas 14.
Tiempo después, el muchacho escribió un poema sobre su padre titulado «El ambulante». Años más tarde rescataría de aquel texto una frase que terminaría escuchándose por toda América Latina: «Viejo, mi querido viejo».
A finales de la década de 1960, José Tcherkaski conoció a Piero. Comenzaron a trabajar juntos: José escribía las letras y Piero componía la música. De los recuerdos de Mario surgió «Mi viejo».
Al principio, ninguna discográfica parecía interesada. Ambos recorrieron distintos sellos llevando grabaciones de sus canciones, hasta que CBS decidió apostar por el tema.
En 1969, «Mi viejo» llegó al público argentino y comenzó a extenderse por otros países. Con los años se convirtió en una de las canciones más reconocidas de la música latinoamericana sobre la figura paterna.
El 7 de octubre de 2026, Piero falleció a los 81 años. José Tcherkaski había contado un detalle particular sobre la canción que lo unió al cantante: mientras su padre estuvo vivo, jamás se habría atrevido a llamarlo «viejo».
Terminó haciéndolo en una canción que Mario nunca llegó a escuchar.
