El Despertador humano


Jueves 8 de octubre de 2026
El Despertador humano o “Knocker-Ups”, era un profesional que en los Países Bajos, Gran Bretaña, Irlanda y otros países, surgió durante la Revolución Industrial cuando los despertadores no eran ni baratos ni fiables.
Su trabajo consistía en despertar a la gente dormida para que llegaran puntuales al trabajo. Por unos cuantos peniques a la semana, estos trabajadores recorrían las calles de madrugada golpeando puertas con un bastón corto y pesado, o alcanzando las ventanas altas con varas largas de bambú.
Algunos no se iban hasta comprobar que el cliente estaba despierto; otros daban unos golpes y seguían su ruta. Hacia las décadas de 1940 y 1950, esta profesión prácticamente había desaparecido.
¿Y quién despertaba al despertador? Nadie: muchos eran noctámbulos que dormían de día y se levantaban hacia las 4 de la tarde.
En ciudades industriales como Manchester había una gran cantidad de ellos, e incluso algunos policías completaban su sueldo haciendo este trabajo durante sus rondas de madrugada.
En Ferryhill, condado de Durham, las casas de los mineros tenían pizarras empotradas en la pared exterior.
Cada minero anotaba con tiza su turno para que el despertador contratado por la mina supiera a qué hora tocar. Se les conocía como «knocky-up boards» o pizarras de despertar.
El oficio casi desapareció entre las décadas de 1940 y 1950, aunque sobrevivió en algunos rincones industriales de Inglaterra hasta principios de los años 70.
Se conserva una fotografía de un knocker-up en Leeuwarden en 1947 y una grabación muda de hacia 1946 filmada en Burnley.
Su huella quedó en la cultura: Charles Dickens lo describe brevemente en Grandes Esperanzas, aparece en la obra Hindle Wakes de Stanley Houghton y en la novela Love on the Dole de Walter Greenwood, donde despierta a la familia Hardcastle con una pértiga que tiene alambres colgando en la punta.
