El demonio al que sólo el Papa podía expulsar


Sábado 3 de octubre de 2026
En las memorias de los grandes exorcistas de la Iglesia, existen episodios que revelan de manera impresionante la fuerza de la oración del Sucesor de Pedro frente a las fuerzas del mal.
Uno de los casos más impactantes es el de Charles, un noble francés liberado por el Papa Benedicto XVI.
La historia, recogida en el libro «Profesión Exorcista» por el Padre Cesare Truqui y la periodista Chiara Santomiero, relata cómo un hombre de éxito y felizmente casado comenzó a sufrir inexplicables trances tras un retiro espiritual.
Tras descartarse cualquier causa médica o psiquiátrica, se confirmó que se trataba de un caso auténtico de posesión.
Durante los intensos rituales dirigidos por el exorcista Francesco Bamonte, la voz que emanaba del poseído se identificó con arrogancia como «el príncipe de este mundo», asegurando que el sacerdote no tenía poder sobre él y que únicamente un obispo o el Papa podrían expulsarlo.
Ante el sufrimiento del joven y el desgaste de la batalla espiritual, se envió una carta directamente al Santo Padre a través de la Secretaría de Estado.
Una semana después, la respuesta del Papa Ratzinger confirmó que ofrecería sus intenciones de Misa y oraciones personales por la liberación de Charles.
Tres meses más tarde, de manera extraordinaria y tras una poderosa oración papal, Charles quedó completamente libre del maligno.
Posteriormente se descubrió el origen del mal: en su infancia, sus padres habían realizado un pacto diabólico entregando al pequeño a cambio de riqueza y poder.
Este testimonio no solo evidencia la realidad del mal descrita en los Evangelios, sino que reafirma el inmenso valor de la fe, la autoridad espiritual de la Iglesia y el poder invencible de la oración confiada.
