Religión

La masonería, condenada por la Iglesia Católica

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Viernes 2 de octubre de 2026

La masonería no es un club de señores que hacen obras de caridad como sus integrantes propalan.

Es una religión paralela que lleva casi 300 años trabajando por una sociedad sin Iglesia.

En 1738 Clemente XII la condenó con la bula In Eminenti.

En 1884 León XIII la desmontó pieza por pieza en Humanum Genus: su dios es un «Gran Arquitecto» sin rostro, su moral es el relativismo, y su proyecto es descristianizar las naciones desde las élites.

Desde entonces supimos que el Dios que adoraban los masones no era otro que lucifer. Confesiones de masones convertidos lo han confirmado.

En 1983, con Joseph Ratzinger al frente de la Doctrina de la Fe y la aprobación de Juan Pablo II, el Vaticano lo dejó clarísimo: los principios masónicos son irreconciliables con la doctrina católica, el que se inscribe está en pecado grave y no puede comulgar.

En 2023 el Vaticano lo reafirmó otra vez: no se puede ser católico y masón de manera simultánea.

Más de 50 condenas en casi tres siglos. No se puede servir a dos amos.

No se puede ser católico y masón a la vez, que quede claro.

Se trata de posturas irreconocibles: bien contra mal, luz contra oscuridad, Dios contra el diablo.

Quien se hace masón y muere como tal, está condenado, de no arrepentirse y convertirse.

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