El Cine de Ficheras, parte de la historia del cine Mexicano


Sábado 26 de septiembre de 2026
El cine de ficheras representa uno de los capítulos más polémicos, pero también más reveladores, de la historia del cine mexicano.
Surgido a mediados de la década de 1970, este subgénero de la comedia erótica floreció en un contexto de crisis económica, decadencia industrial del cine nacional y profundos cambios sociales.
Lejos del esplendor artístico de la Época de Oro, el cine de ficheras apostó por el humor popular, el doble sentido y la picardía como fórmula para mantener vivas las salas cinematográficas.
Su nombre proviene de las ficheras, mujeres que trabajaban en cabarets y salones de baile, donde los clientes compraban fichas para poder bailar con ellas.
Estos espacios nocturnos se convirtieron en el escenario recurrente de historias sencillas, cargadas de albures, enredos amorosos y personajes reconocibles para el público urbano: el vividor ingenioso, el burócrata corrupto, el hombre común dominado por el deseo y la mujer sensual que, pese a su aparente frivolidad, solía tener el control de la situación.
El punto de partida del género suele ubicarse en la película Bellas de noche, que marcó un antes y un después al demostrar que el erotismo ligero y la comedia podían ser altamente rentables.
A partir de entonces, se produjo una avalancha de títulos con argumentos similares, rodajes rápidos y presupuestos modestos, pero con gran éxito comercial.
El objetivo no era la sofisticación narrativa, sino el entretenimiento inmediato y accesible.
Figuras como Alfonso Zayas y Rafael Inclán se convirtieron en los rostros más representativos del género, encarnando personajes pícaros y exagerados que conectaban fácilmente con el público.
A su lado brillaron vedettes y actrices como Lyn May y Sasha Montenegro, cuya presencia escénica y sensualidad fueron parte esencial del atractivo de estas producciones.
Aunque el cine de ficheras fue duramente criticado por su visión estereotipada de la mujer y su reiteración de fórmulas, también puede entenderse como un espejo de la sociedad mexicana de su tiempo.
En sus excesos y caricaturas se reflejan la desigualdad social, la moral ambigua, la corrupción cotidiana y la necesidad de evasión en una etapa marcada por la incertidumbre económica.
Hacia finales de los años ochenta, el género comenzó a agotarse. La repetición de esquemas, el surgimiento del video doméstico y el cambio en los gustos del público provocaron su declive..
