Una familia que reza junta, se mantiene unida: el Santo Rosario


Jueves 10 de septiembre de 2026
La plegaria familiar por excelencia es el Santo Rosario. «La familia cristiana enseña el Papa Juan Pablo II se encuentra y consolida su identidad en la oración.
Esforzaos por hallar cada día un tiempo para dedicarlo juntos a hablar con el Señor y a escuchar su voz. ¡Qué hermoso resulta que en una familia se rece, al atardecer, aunque sea una sola parte del Rosario!
»Una familia que reza junta, se mantiene unida; una familia que ora, es una familia que se salva.
»¡Actuad de manera que vuestras casas sean lugares de fe cristiana y de virtud, mediante la oración rezada todos juntos!».
Al comenzar a rezar el Santo Rosario en un hogar, quizá al principio solo lo hagan los padres; después se unirá un hijo, la abuela…
Unas veces se podrá rezar durante un viaje en coche, o bien se establecerá una hora de común acuerdo; quizá, en algunos países, antes de cenar o inmediatamente después…
El Rosario y el rezo del Ángelus -señalaba en otra ocasión el Pontífice- «deben ser para todo cristiano y aún más para las familias cristianas como un oasis espiritual en el curso de la jornada, para tomar valor y confianza».
«¡Ojalá resurgiese la hermosa costumbre de rezar el Rosario en familia!».
La Iglesia ha querido conceder innumerables gracias e indulgencias cuando se reza el Santo Rosario en familia.
Pongamos los medios necesarios para fomentar esta oración tan grata al Señor y a su Madre Santísima, y que es considerada como «una gran plegaria pública y universal frente a las necesidades ordinarias y extraordinarias de la Iglesia santa, de las naciones y del mundo entero».
Es un buen soporte en el que se apoya la unidad familiar y la mejor ayuda para hacer frente a sus necesidades.
