Miguel Canto, el púgil que convirtió el boxeo en poesía


Martes 25 de junio de 2026
Era el 8 de enero de 1975 cuando México coronó a un campeón que no pegaba fuerte… pero nadie lo podía tocar.
Miguel Ángel Canto Solís, nacido en Mérida, Yucatán, medía apenas 1.54 metros. Le decían “El Pequeño Maestro” y su arte no era golpear: era hacer que el rival fallara todo.
Durante cuatro años, reinó como campeón mundial mosca del CMB. Defendió su título 15 veces consecutivas, algo que muy pocos lograron en cualquier peso.
Su estilo era puro equilibrio, ritmo y precisión. No necesitaba sangre para demostrar dominio, solo una defensa perfecta y una mente que veía el boxeo como ajedrez.
Perdió su primer intento de título ante Betulio González, pero dos años después volvió y lo consiguió con una clase magistral en Japón, ante Shoji Oguma.
Después se vengó del propio Betulio —dos veces—, y consolidó un legado que lo llevó a ser reconocido por la Associated Press como “El Peleador del Siglo” entre los pesos mosca, junto al legendario Pancho Villa.
Miguel Canto no fue un guerrero de batallas sangrientas , fue un artista del movimiento.
Un hombre que convirtió la defensa en poesía y la elegancia en victoria.
Hoy, su nombre sigue siendo susurro entre entendidos: el hombre que hizo del boxeo un arte invisible.


