Historia

La derecha de los pobres

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jueves 30 de julio de 2026

El Partido Demócrata Mexicano (PDM), conocido popularmente por su emblema del Gallo Colorado, representa el intento más significativo de la derecha popular por institucionalizar los ideales de la resistencia cristera en la arena electoral del México moderno

A diferencia de otras opciones de derecha percibidas como elitistas, el PDM se presentó como la «derecha de los pobres», heredera directa de la mística y la base social del sinarquismo y la Cristiada
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Raíces Cristeras y el Sinarquismo

La relación del PDM con la Guerra Cristera no es solo ideológica, sino genética. El partido fue fundado el 23 de mayo de 1971 en Irapuato, Guanajuato, como el brazo político de la Unión Nacional Sinarquista (UNS)

La UNS, a su vez, nació en 1937 de las cenizas de la Cristiada, nutriéndose de antiguos combatientes y organizaciones secretas como «La Base» y «Las Legiones», que buscaban continuar la defensa de la libertad religiosa por la vía cívica tras los «Arreglos» de 1929
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El PDM adoptó la Doctrina Social de la Iglesia y los principios del socialcristianismo (muchas veces confundido con la democracia cristiana) como su columna vertebral

Su mística recordaba constantemente el sacrificio de los mártires; de hecho, su primera gran campaña electoral se inspiró en figuras como José Vasconcelos y el ideal de justicia de Morelos
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Los Candidatos del «Gallo Colorado»

A lo largo de su historia, el PDM postuló a personajes que encarnaban la identidad del México rural y católico:

Ignacio González Gollaz (1982): Conocido como el «Gallo de Jalisco», fue el primer candidato presidencial del partido.

Dueño de una empacadora de enchiladas y líder carismático, Gollaz rompió con el protocolo político tradicional para hablar un lenguaje popular

Obtuvo aproximadamente el 1.8% de la votación (unos 433,000 votos), consolidando al PDM como la cuarta fuerza política nacional en ese momento
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Gumersindo Magaña Negrete (1988): Intelectual y estratega del movimiento, compitió en las polémicas elecciones de 1988.

Su campaña se centró en retener el voto fiel de la militancia sinárquico-pedemista frente al ascenso de Cuauhtémoc Cárdenas y el PAN de Clouthier

Captó cerca de 190,000 sufragios, lo que resultó insuficiente para mantener el registro del partido en esa ocasión
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Pablo Emilio Madero (1994): Tras recuperar el registro, el PDM formó la coalición Unión Nacional Opositora (UNO) y postuló al sobrino de Francisco I. Madero, quien había abandonado el PAN tras acusar a su dirigencia de claudicar ante el salinismo

A pesar del prestigio de su apellido, la campaña fue difícil y el partido obtuvo su votación más baja, perdiendo nuevamente el registro
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Repercusión y Relevancia Histórica

El PDM tuvo su mayor impacto en el ámbito municipal y regional, especialmente en el Bajío y Occidente de México, regiones que fueron bastiones cristeros
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Triunfos Municipales: Ganó ayuntamientos emblemáticos como San Julián (su primer municipio en 1980), Lagos de Moreno, San Juan de los Lagos, Guanajuato capital y Santa Ana Chiautempan, en Tlaxcala
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Defensa del Voto: En la década de los 80, el PDM protagonizó intensas cruzadas poselectorales contra el fraude del PRI.

En municipios como Lagos de Moreno y Comonfort, la militancia tomó palacios municipales y barricadas, reviviendo la intransigencia y la «mística de la sangre» del viejo sinarquismo frente a la represión estatal
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Representación Legislativa: Logró tener bancadas de hasta 12 diputados federales plurinominales, lo que les permitió llevar la voz de los sectores campesinos católicos al Congreso de la Unión
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El Ocaso de una Época

El partido desapareció finalmente tras las elecciones de 1997, dando paso a otros proyectos como el Partido Alianza Social (PAS), que terminó aliándose con la izquierda de Cuauhtémoc Cárdenas en el año 2000, una decisión que muchos sinarquistas tradicionales consideraron una traición a sus raíces cristeras
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Hoy, el «Gallo Colorado» es un recuerdo nostálgico para muchos. Si usted, lector, recuerda haber visto esas bardas pintadas con un gallo rojo desafiante en las carreteras de Guanajuato o Jalisco, o si llegó a escuchar los discursos de González Gollaz en la plaza de su pueblo, probablemente esté delatando una edad que fue testigo de la última gran movilización política de los herederos de la Cristiada.

¿Alguien en la patria recuerda el grito de «¡Fe, Sangre y Victoria!» en los mítines pedemistas?
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