Sociedad

Cachetes

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Miércoles 29 de julio de 2026

El pitbull de la vecina se llama Huesos, aunque en esta casa ya nadie le dice así. Nosotros, entre risas, decidimos bautizarlo como Cachetes; y él aceptó el cambio de nombre como todo un rey.

Desde hace semanas, Cachetes ha decidido que nuestra casa también es su casa. Y no entra como una visita, entra como si viniera a supervisar que todo esté en orden.

Todas las mañanas aparece en la puerta, la empuja con el hocico y entra con una seguridad que ya quisiéramos tener nosotros.

Primero da una vuelta por la sala, luego se sube al sofá favorito de la familia, lanza dos ladridos muy serios (que claramente significan: “¿Y mi desayuno?”) y después se acomoda como un rey cansado de tanto trabajar.

Cuando le decimos: “Cachetes, tú no vives aquí”, nos mira con una cara tan inocente que ya ni preguntamos el porqué de su confianza.

A estas alturas, su rutina está perfectamente organizada: Entra, se adueña del sofá, cobra su comisión en comida, descansa unos minutos y se va cuando le da la gana

Básicamente, tenemos un compañero de piso de medio tiempo: no paga renta, no ayuda en la casa, exige comida como un rey y ocupa el mejor lugar del sofá; pero cada vez que aparece moviendo la cola y enseñando esos enormes cachetes, toda la familia termina riéndose.

Y sinceramente, ya no sabemos si nosotros le abrimos la puerta a Cachetes; o si Cachetes decidió adoptarnos a todos.

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