Meche Carreño, un ícono

Miércoles 22 de julio de 2026

Meche Carreño fue una de las figuras más audaces y singulares del cine mexicano de las décadas de 1960 y 1970.
Su nombre completo era María de las Mercedes Carreño Nava y nació en 1947 en Minatitlán, Veracruz.
Siendo todavía joven se trasladó con su familia a la Ciudad de México, donde estudió actuación en la Academia Andrés Soler y comenzó a participar en propuestas de teatro experimental junto a personalidades como Alejandro Jodorowsky y Carlos Ancira.
Antes de consolidarse como actriz también trabajó como modelo. Su imagen llamó especialmente la atención cuando posó usando un monokini, una prenda considerada sumamente atrevida para la sociedad mexicana de aquellos años.
A partir de entonces fue presentada como una joven rebelde, sensual y dispuesta a desafiar los límites impuestos por la censura y las convenciones sociales.
Sin embargo, detrás de aquella imagen provocadora existía una mujer interesada en la actuación, la escritura y la producción cinematográfica.
Su llegada al cine ocurrió inicialmente mediante pequeños papeles en películas como Especialista en chamacas, La Valentina, El pícaro y El barón Brákola.
Su primer gran protagónico fue Damiana y los hombres, dirigida por Julio Bracho y producida por José Lorenzo Zakany, fotógrafo y empresario con quien Meche estuvo casada.

La historia surgió de un argumento escrito por la propia actriz, lo que demuestra que no se limitaba a aparecer frente a las cámaras, sino que también participaba en la creación de sus proyectos.
Posteriormente intervino en la producción y escritura de No hay cruces en el mar y produjo la ambiciosa cinta Andante.
Meche Carreño se convirtió rápidamente en uno de los grandes símbolos sensuales del cine nacional. No obstante, muchas de sus películas utilizaron el erotismo para abordar asuntos más complejos, como la violencia contra las mujeres, el abuso, la represión sexual, la religión, el aborto, la infidelidad y las contradicciones de una sociedad que condenaba públicamente aquello que consumía en privado.
Su atractivo físico fue utilizado como elemento comercial, pero sus mejores personajes también reflejaron la vulnerabilidad de mujeres atrapadas entre el deseo, la culpa y las normas sociales.
Entre sus trabajos más recordados se encuentran La sangre enemiga, La inocente, Los perros de Dios, La otra virginidad, Zona roja, La vida cambia, El mar y La mujer perfecta.
En varias de estas producciones colaboró con cineastas importantes como Rogelio A. González, Francisco del Villar, Emilio “El Indio” Fernández y Juan Manuel Torres.
Este último, quien además fue su pareja sentimental, dirigió algunas de las películas más interesantes de su trayectoria, caracterizadas por retratar los conflictos emocionales y sexuales de la juventud mexicana de la época.
La consagración definitiva llegó con La Choca, dirigida por Emilio Fernández y filmada en escenarios naturales de Oaxaca.
Meche interpretó a Flor y compartió créditos con Pilar Pellicer. Aunque la película fue promocionada por sus escenas de desnudo y su fuerte carga de violencia, el trabajo de Carreño fue reconocido por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas con el Premio Ariel a Mejor Coactuación Femenina.
Este galardón confirmó que su presencia cinematográfica no dependía únicamente de su belleza, sino también de su capacidad interpretativa.
En la década de 1980 también participó en proyectos relacionados con Juan Gabriel. Apareció bailando durante la interpretación de “He venido a pedirte perdón”, una secuencia que causó controversia por su sensualidad, y actuó en las películas El Noa Noa y Es mi vida.
Su amistad y colaboración con el cantante la acercaron a una nueva generación de espectadores, aunque para entonces su presencia en el cine comenzaba a ser menos frecuente.
La vida de Meche Carreño quedó profundamente marcada por una tragedia personal: la muerte accidental de su hijo Juan María Torres cuando tenía doce años.
La pérdida la llevó a distanciarse paulatinamente de los escenarios y de la vida pública. Tiempo después residió en Francia y finalmente se estableció en Estados Unidos, donde mantuvo un perfil discreto y apareció solamente de manera ocasional en entrevistas y acontecimientos cinematográficos.
En 2009 regresó públicamente a México para recibir un homenaje durante el Festival Internacional de Cine Expresión en Corto, actual Festival Internacional de Cine de Guanajuato.
En el Teatro Ángela Peralta de San Miguel de Allende recibió la Cruz de Plata en reconocimiento a su trayectoria. Visiblemente emocionada, agradeció al público por conservarla en su memoria después de varios años alejada de los reflectores.
Meche Carreño falleció el 21 de julio de 2022, a los 74 años, en Estados Unidos, después de padecer cáncer de hígado…

