Historia

Cómo la masonería inglesa financió a Simón Bolívar para destruir España y vender América al liberalismo

Spread the love

Lunes 13 de julio de 2026

Fray Richard Marcelo Romero Cossío
General Custodio del Proyecto Traditio

LA PRIMERA LECCIÓN QUE NINGUNA ESCUELA DE INTELIGENCIA SE ATREVE A ENSEÑAR: Cómo la masonería inglesa financió a Simón Bolívar para destruir las Españas y vender América al liberalismo

La primera lección es esta: judíos e ingleses fundaron la primera logia masónica, que se llamó la Gran Logia de Jerusalén. Luego, en 1717, cambiaron el nombre por el de Gran Logia de Inglaterra.

¿Qué querían estos judíos e ingleses con la Iglesia Católica?

Primero intentaron destruirla desde fuera. Pero la Santa Alianza era poderosa: tenía los mejores ejércitos del mundo y la mejor inteligencia del planeta. Era la élite de las élites en materia de inteligencia, y lo sabía todo.

Entonces, a través de la masonería, se infiltraron en la Iglesia Católica. Hace más de cien años que comenzaron a destruirla desde dentro. Como dijo el santísimo Papa San Pío X, los herejes modernistas son cobardes y no quieren dar la cara.

Es una lucha intestinal dentro de la Iglesia que, proféticamente, estamos viviendo hoy en el Vaticano.

Si quieren conocer el origen de la máxima y más poderosa fuerza de inteligencia y ejército que fue la Santa Alianza, deben saber que muchos jóvenes criollos e hijos de españoles —como Simón Bolívar, San Martín, O’Higgins y otros— consiguieron dinero en oro para financiar las primeras batallas contra el Reino de España.

¿Quién era el segundo brazo armado de la Santa Iglesia Católica? El Reino de España. Y la masonería quería destruir los reinos de España, llamadas las Españas en América.

Es así que Simón Bolívar y los otros falsos libertadores consiguieron mucho oro inglés para comprar armas y mercenarios, y para convencer a todos de que era necesario destruir al ejército español.

Esto jamás lo aprenderán en ninguna escuela de inteligencia ni en ninguna escuela militar. ¿Por qué? Porque es una vergüenza. Porque ellos divinizan a Simón Bolívar llamándolo «nuestro libertador», cuando en realidad fue nuestro esclavizador.

¿Por qué? Porque Bolívar perdió diecisiete batallas y recién en la decimoctava consiguió su primera victoria. Que ustedes entiendan cuánto oro de la Gran Logia de Inglaterra se necesitó para destruir a las Españas.

Una verdadera escuela militar o una escuela de inteligencia tiene la obligación de enseñar esta cruda realidad. Porque en 1821, San Martín, Simón Bolívar y todos los falsos libertadores devolvieron a los ingleses no solamente el oro que les habían prestado para destruir el Reino de España en las Américas, sino que lo hicieron con muchos intereses.

Casi todo el oro y todas las reservas que había en las Españas se destinaron a Inglaterra.

Así comenzaron las Españas sin dinero, destruidas y completamente corrompidas, porque todos ellos querían ser los reyes de estas tierras españolas.

Por eso crearon las republiquetas, y después se fundaron las repúblicas. Nadie quiso unirse en un solo imperio, como por ejemplo se conservó el imperio de Portugal en Brasil.

Cada uno de los falsos libertadores de América dijo que quería ser el rey de su propio territorio. Por eso se fragmentó y se destruyó el poder que tenían las Españas en América: una potencia mundial que se convirtió en pequeñas republiquetas que no generaban nada, solo corrupción, ambición y guerra de poder entre masones.

De ahí viene el partido liberal que, en las diferentes Españas —hoy países como Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile, Paraguay, Bolivia, Argentina, etc.—, aprobó que toda persona tenía libertad de culto.

Para quedar bien con algunos católicos, decían: «Pero la Iglesia Católica es la iglesia oficial».

Esta afirmación de dar libertad de culto a las falsas religiones —es decir, dar el derecho al error, que te lleva al infierno— fue condenada muchísimas veces por la Iglesia.

Tenemos el resumen de esa condena en varios documentos del Papa Pío IX, especialmente en el Syllabus Errorum de 1864.

¿Por qué una escuela de inteligencia y una escuela militar tienen que saber esta verdad? Para acabar con esa gran mentira y falsedad de divinizar a los falsos libertadores, que fueron nuestros esclavizadores, no libertadores.

Por estas palabras que estoy diciendo, puedo ir preso en Bolivia, mi país, donde nací, donde se diviniza a Simón Bolívar, ese masón que recibió el dinero y el oro inglés para destruir el Reino de España en las Américas, y que luego murió abandonado por sus hermanos masones como un triste mendigo.

¿Muerte gloriosa? No. Un falso libertador cosecha lo que siembra: falsedad y mentira. Nadie en el momento de morir le rindió honores; era un hombre despreciable porque eso es lo que hizo: igual que Judas, vendió las Españas por treinta monedas de oro de la masonería de la Gran Logia de Inglaterra y del Reino Unido que hoy conocemos.

¿Por qué no nos enseñan la verdad en una escuela de inteligencia, sea esta militar o un colegio militar? Porque la verdad tiene que ser ocultada. Y tienen que decir que estos falsos libertadores masones, vendidos, traidores a la España grandiosa, son los divinos libertadores y los grandes católicos.

En realidad, ni San Martín ni Bolívar eran grandes católicos. Fueron personas que se condenaron al infierno por aprobar constituciones donde se permitía la libertad de culto, lo que hoy se llama «libertad religiosa».

Esto comenzó en la Revolución Francesa, dando los derechos del hombre y pisoteando los derechos divinos de Dios.

Esta es la primera lección que deben saber todas las escuelas militares, las escuelas policiales y las escuelas de inteligencia del mundo entero, especialmente aquí, en las Españas. Porque para mí sigue siendo España lo que estos señores llamaron repúblicas.

Soy boliviano por la desgracia de estos falsos libertadores, pero en mi corazón y en mi sangre hay sangre española pura y verdadera, que defiende a mi Santa Iglesia Católica y defiende el Reino de España, y dice la verdad a mis coterráneos y amigos americanos.

Por decir estas palabras no voy a ganar una medalla en el Reino de España. Porque, aunque todo esto es verdad, hasta los españoles tienen vergüenza de reconocer que la masonería destruyó el mundo entero y se infiltró en el Vaticano, y que lo que algunos llaman «De su santidad» es en realidad el falso Papa León XIV.

Ellos, por protocolo, no pueden llamarle falso Papa, aunque saben la verdad: que desde 1958 se apoya la libertad de culto, que ya en los primeros años del siglo XIX se luchó en las universidades contra esta libertad religiosa, fruto del liberalismo, que es la madre del socialismo y del comunismo.

Muchos rinden culto y dicen: «Soy del partido liberal». ¿De qué partido liberal me hablas? ¿Del partido liberal de Simón Bolívar? De esta herejía modernista que nace a través del liberalismo para decir que la Iglesia Católica es una más del montón de iglesias falsas, y que no es la Iglesia de Cristo.

Una verdadera escuela de inteligencia tiene que decir la verdad: que histórica y científicamente, Jesús es el Rey Soberano del Universo y el único que tiene el derecho divino de gobernar este mundo. Y que ningún gobierno o reino temporal podrá colocarse por encima de Dios y de su Santa Iglesia Católica, de la cual yo soy una pequeña voz que grita desde las catacumbas y desde el desierto, diciendo la verdad aunque me cueste la vida.

Deja una respuesta