Religión

La piedra de San Benito

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Sábado 11 de julio de 2026

Durante la construcción del monasterio, los monjes de San Benito se toparon con una roca enorme que debían mover para continuar la obra.

Eran muchos, fuertes y experimentados… pero la piedra no se movía ni un milímetro.

Empujaban, levantaban, cambiaban de posición, intentaban con palancas: todo inútil.

Con el tiempo, comprendieron que aquello no era normal.

La tradición cuenta que el demonio estaba sentado sobre la roca, usando su peso espiritual para impedir el avance del monasterio.

Desesperados, llamaron a San Benito.

El abad llegó en silencio. No tocó la piedra. No pidió herramientas. Simplemente se puso a orar. Después, trazó la señal de la cruz y bendijo la roca.

En ese instante, los monjes volvieron a intentarlo y la piedra se levantó como si fuera ligera, sin resistencia, como si el peso invisible hubiera desaparecido.

La obra continuó. El demonio quedó derrotado. Y los monjes entendieron que la fuerza espiritual supera cualquier obstáculo material.

La piedra representa los obstáculos que el mal coloca en el camino del alma. La oración de San Benito muestra que la autoridad espiritual vence lo que la fuerza humana no puede.

La escena se convirtió en símbolo de la protección benedictina contra influencias malignas, muy presente en la devoción a la medalla.

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