Historia

Rodeada por tiburones

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Sábado 4 de julio de 2026

Durante cinco días, Deborah Scaling Kiley permaneció en una pequeña balsa en medio del Atlántico, sin comida, sin agua potable y rodeada por tiburones. Tenía 24 años.

En octubre de 1982 aceptó trabajar como tripulante en el traslado de un yate llamado Trashman, que debía navegar desde Maine hasta Florida.

A bordo iban cinco personas: el capitán John Lippoth, Meg Mooney, Mark Adams, Brad Cavanagh y Deborah.

El viaje parecía rutinario, pero frente a la costa de Carolina del Norte el tiempo cambió con violencia. El yate fue golpeado por vientos intensos y olas enormes hasta que terminó hundiéndose.

Los cinco lograron llegar a una pequeña balsa inflable. Pero la supervivencia apenas comenzaba.

Durante horas quedaron expuestos a la tormenta. Cuando el mar finalmente empezó a calmarse, descubrieron que no tenían provisiones suficientes, ni agua, ni radio con la que pedir ayuda.

Estaban a la deriva en la Corriente del Golfo, en una zona donde los tiburones comenzaron a rodear la balsa.

Meg Mooney había sufrido heridas profundas al abandonar el yate. Con el paso de los días, su estado empeoró.

El cansancio, la sed y la desesperación fueron rompiendo la resistencia del grupo.

John Lippoth y Mark Adams bebieron agua de mar. La deshidratación y el delirio los llevaron a abandonar la seguridad de la balsa. Ambos desaparecieron en el océano.

Meg murió más tarde a causa de la gravedad de sus heridas. Solo quedaban Deborah y Brad.

Quemados por el sol, debilitados y casi sin fuerzas, tuvieron que seguir resistiendo. Deborah repetía oraciones para mantenerse consciente y no perder la noción de la realidad. Sabía que, en una situación así, el miedo podía ser tan peligroso como el hambre o la sed.

Al quinto día, cuando ambos creían que ya no podrían soportar mucho más, apareció un buque soviético en el horizonte.

Era plena Guerra Fría, pero en aquel momento no importaban las banderas. La tripulación los vio, lanzó líneas de rescate y los subió a bordo.

Deborah Scaling Kiley y Brad Cavanagh sobrevivieron.

Años después, ella escribió su experiencia en Albatross, un testimonio sobre el naufragio, el trauma y la fuerza mental necesaria para seguir viva cuando todo alrededor parece perdido.

Su historia no solo habla de tiburones o de una tormenta. Habla de lo frágil que puede volverse la vida en cuestión de minutos, y de esa parte del ser humano que, incluso en medio del océano, todavía se aferra a una posibilidad.

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