La fotografía lo convirtió en héroe ante millones de personas


Jueves 25 de junio de 2026
Diez años después, Ira Hayes murió solo y expuesto al frío en la tierra que había abandonado para ir a la guerra.
Hayes había nacido en 1923 dentro de la comunidad indígena pima de Gila River, en Arizona. En 1942 se alistó en el Cuerpo de Marines de Estados Unidos y se convirtió en paracaidista militar.
Combatió en Bougainville y después fue enviado a Iwo Jima, una pequeña isla japonesa donde se libró una de las batallas más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial.
El 23 de febrero de 1945, Hayes formó parte del grupo que levantó la segunda bandera estadounidense sobre el monte Suribachi.
El fotógrafo Joe Rosenthal capturó el momento.
La imagen recorrió el mundo, ganó el Premio Pulitzer y se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la guerra. Pero para Hayes no representaba una victoria limpia.
Tres de los hombres que aparecían junto a él murieron antes de abandonar la isla.
De los 45 integrantes de su pelotón original, solo unos pocos salieron ilesos. Mientras Estados Unidos celebraba la fotografía, Hayes continuaba pensando en quienes no habían regresado.
El Gobierno lo retiró del frente y lo envió junto con otros supervivientes a recorrer el país para promover la venta de bonos de guerra.
Fue recibido con desfiles, cenas y discursos. Conoció al presidente y apareció ante multitudes que lo llamaban héroe.
Él rechazaba aquella palabra.
¿Cómo podía sentirse especial cuando tantos compañeros que consideraba mejores que él habían muerto?
Al terminar la guerra volvió a la reserva de Gila River. La fama no le ofreció estabilidad. Trabajó como recolector de algodón, jornalero y empleado ocasional, pero tuvo dificultades para conservar sus empleos.
También comenzó a beber cada vez más.
Fue detenido repetidamente por intoxicación pública y pasó por hospitales y cárceles. En aquella época todavía no existían la comprensión ni los tratamientos actuales para el trastorno de estrés postraumático.
Hoy, su comportamiento se relaciona con el trauma del combate y la culpa de haber sobrevivido.
A pesar de sus propios problemas, Hayes recorrió más de dos mil kilómetros para visitar a la familia de Harlon Block, uno de sus compañeros muertos en Iwo Jima. Quería que supieran que Block también aparecía en la famosa fotografía, pues inicialmente había sido identificado de manera equivocada.
Gracias a su insistencia, el registro fue corregido.
El 24 de enero de 1955, Ira Hayes fue encontrado sin vida cerca de una construcción abandonada en la reserva. Tenía 32 años. El informe oficial atribuyó su muerte a la exposición al frío y al alcohol.
Fue enterrado con honores militares en el Cementerio Nacional de Arlington.
Estados Unidos conservó su figura en monumentos, fotografías y películas.
Pero detrás del símbolo permaneció un hombre que volvió de la guerra con heridas invisibles, convertido en héroe por una imagen que también le recordaba a todos los amigos que había dejado atrás.
