Que pasará con la FSSPX y sus fieles


Domingo 21 de junio de 2026
Muchos no habían nacido cuando tuvieron lugar las consagraciones episcopales de 1988. Al menos por porcentajes que nos brinda Facebook, la mayor parte los que estamos en esta página, nacieron después de los años 90, muchos a principios de siglo.
Cuando conocimos la Misa Tradicional, depende un poco, pero normalmente encontramos algo que en nuestra parroquia de origen no pudimos haber hallado: respeto, sacralidad, reverencia, amor a Dios, vaya, cosas profundamente católicas.
Hoy día vive una generación que no vivió las guerras litúrgicas, ni las excomuniones del 88, ni tanto argüende que pasó por esos años.
Cuando algunos hablan de las futuras consagraciones como si el 2 de julio fuera a desaparecer la Fraternidad, como si nos fueran a excomulgar a todos los fieles (Prevost pretende hacerlo), que fuésemos a dejar de ser considerados católicos y muchas soberanas tonterías que se han dicho en las últimas semanas, conviene recordar que ya existe un precedente histórico.
Tras 1988, los sacerdotes continuaron celebrando Misa, no fue una desbandada histórica como la que se llegó a pensar, no fueron 180 Sacerdotes los que abandonaron la Fraternidad, fueron 15.
Los fieles continuaron asistiendo, y no recibieron excomuniones, castigos, anatemas ni nada (esta vez puede ser distinto) y el decreto del Obispo que se atrevió a hacerlo en Hawái, de nada valió.
Los niños siguieron siendo bautizados y siguieron asistiendo a las escuelas de la Fraternidad.
Los jóvenes siguieron recibiendo la Confirmación, por manos de los Obispos de la Fraternidad que estaban «excomulgados».
Los matrimonios continuaron celebrándose y los moribundos siguieron recibiendo los últimos sacramentos. Las vocaciones siguieron floreciendo.
La vida católica continuó y continuará.
Antes de las consagraciones se habló de que se iba a excomulgar a los fieles, que la Fraternidad iba a quedar reducida a 20-30 Sacerdotes, los Obispos, unos cuantos laicos regados por el mundo, y que con los años iba a desaparecer. Nada más alejado de la realidad.
Esto pasó entonces y ojalá así suceda ahora, aunque sabemos que algunos quieren ser más drásticos y todo será distinto.
Pero hablemos entonces, de qué pasará con nosotros los laicos, si todo fuera como en los años ochenta.
Tomemos de nuevo en cuenta la «jurisprudencia de 1988» y documentos posteriores
- No nos van a «excomulgar» (ojalá pero quien sabe)
- Si vamos a poder seguir asistir a los Santos Sacramentos con la Fraternidad.
- Si vamos a seguir siendo católicos.
- No vamos a escoger a nuestro propio Papa, hay que tener demasiada ignorancia o malicia para pensar algo así.
- Es probable que vivamos una nueva etapa de alejamiento con la Santa Sede.
- No se configura el cisma.
En resumen, las cosas estarán más o menos iguales, con la diferencia de que tu párroco te va a ver peor de lo que normalmente te ve, si sabe que vas a la FSSPX y si te paras ocasionalmente por tu parroquia diocesana.
De todos modos, aunque esta vez fuera todo diferente y hubiese más presión de parte del Vaticano y excomulgaran a los sacerdotes y también a los fieles, nada cambiaría: seguiríamos defendiendo nuestra fe y nuestra Santa Doctrina.
Recordemos lo que decía San Atanasio: ellos tienen los templos, nosotros tenemos la fe…
Non praevalebunt!!!

