Religión

CÓMO EL DOCTOR DE LA IGLESIA, SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO, FULMINA LA NOTA MATER POPULI FIDELIS

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Miércoles 19 de noviembre de 2025

Por Tomás I. González Pondal

A lo largo de estos días hemos ido viendo cómo santos varones, papas, insignes teólogos, y hasta renombrados escritores católicos, nunca han puesto en duda la Corredención de María Santísima, ni tampoco que sea Mediadora de todas las gracias.

La unidad espacio temporal sobre eso, que conforma una universalidad, nos pone frente al magisterio ordinario universal sobre las materias en cuestión.

La nota ‘Mater Populi Fidelis’, firmada por León XIV, el Prefecto Víctor M. “Tucho” Fernández y un secretario, simplemente alcanza el grado de opinión, y de opinión destructiva.

Lleva, de manera confesa, una teleología ecuménica, la cual, al ser jamás admitida ni aceptada de 1962 para atrás, no participa en modo alguno del magisterio de marras.

Aquí vamos a ver un tanto in extenso –la gravedad de lo sucedido lo amerita- lo que enseñó sobre la mediación de la Santísima Virgen María el Doctor de la Iglesia, San Alfonso María de Ligorio, enseñanza que no es otra que la de la Iglesia Católica, la cual, como se verá, es la antítesis a lo pretendido por la enseñanza de la nota ‘tuchera’.

Paso a lo que escribió San Alfonso María de Ligorio: “Escribe Santo Tomás que ‘los santos pueden salvar a muchos en virtud de la gracia abundante que Dios les otorga, pero que la Santísima Virgen mereció tanta gracia que puede salvar a todos’ (Expos. in Sal. Amg.).

Y San Bernardo dice que así como tenemos acceso a Dios por medio de su Hijo, Jesucristo, así tenemos acceso al Hijo por medio de la Madre (In Adv. Dom., serm. 2); de lo que concluye que todas las gracias nos vienen de Dios por mediación de María.

‘Dios puso en María, son sus palabras, la plenitud de todo bien, de suerte que, si tenemos esperanzas de gracia de salvación, hemos de reconocer que provienen de la sobreabundancia de quien es huerto de delicias, para que de ella, como de jardín delicioso, se exhalen los aromas de la gracia por doquiera’ (De aquaed).

Y la razón que da el santo es esta: ‘Tal es la voluntad de quien quiso que todo lo tuviéramos por medio de María’ (De aquaed).

A esto se reducen los textos de la Escritura que la Santa Iglesia aplica a María: quien me halla a hallado la vida (Prov. 8, 35). Los que obran por mí, no pecarán. Los que me esclarecen tendrán la vida eterna’ (Eccli. 24, 25).

Sirva para confirmarnos en este sentimiento lo que nos hace decir la santa Iglesia en el Salve Regina, en que se nos hace llamar a María: ‘Vida, dulzura y esperanza nuestra’ (…).

Antes que San Bernardo se expresó idénticamente San Efrén: ‘No tenemos más esperanza que vos, Virgen purísima’ (De laudibus B.M.V.).

Lo mismo dijo San Ildefonso: ‘Todos los bienes que la divina Majestad determinó otorgarnos, quiso ponerlos en vuestras manos y os confió todos sus tesoros y todos los joyeles de sus gracias (De cor. virg., c. 15).

En el mismo sentido abundó San Pedro Damiano: ‘En tus manos están todos los tesoros de las misericordias de Dios’ (De Nativ., s. I).

De igual modo se expresó San Bernardino de Siena: ‘Tu eres la dispensadora de todas las gracias, nuestra salvación está en tus manos’. Lo mismo dijeron también San Juan Damasceno, San Germán, San Anselmo, San Antonino, y muchos otros graves autores, como Señeri, Paciuchelli, Crasset, Vega, Mendoza (…)” (Obras Ascéticas de San Alfonso María de Ligorio, tomo II, ed. B.A.C., Madrid, 1954, págs.. 320, 321 y 321).

Contundente la unanimidad reinante en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, sobre la mediación de María Santísima, lo cual San Alfonso nos lo aporta así: “todas las gracias nos vienen de Dios por mediación de María”.

Contundente contra los que preguntan de dónde sacamos que María es Corredentora y Mediadora. Respuesta en San Alfonso: “es la voluntad de quien quiso que todo lo tuviéramos por medio de María”.

Contundente el apoyo bíblico utilizados por la IGLESIA: “A esto se reducen los textos de la Escritura que la Santa Iglesia aplica a María: quien me halla a hallado la vida (Prov. 8, 35). Los que obran por mí, no pecarán. Los que me esclarecen tendrán la vida eterna’ (Eccli. 24, 25).

Sirva para confirmarnos en este sentimiento lo que nos hace decir la santa Iglesia en el Salve Regina, en que se nos hace llamar a María: ‘Vida, dulzura y esperanza nuestra.”

Contundente San Ildefonso: “Todos los bienes que la divina Majestad determinó otorgarnos, quiso ponerlos en vuestras manos y os confió todos sus tesoros y todos los joyeles de sus gracias”.

Si a algunos les molesta que saquemos a relucir la sana doctrina porque haciéndolo les arruinamos la falsa paz, la falsa unidad, la falsa doctrina y un falsísimo y pernicioso malabarismo, lo siento. Quien se aparta de la verdad, de la paz, de la sana doctrina, es el escrito titulado ‘Mater Populi Fideli’, más aberrante que la aberrante Fiduccia Suplicans, pues trata de un ataque directo a la Madre de Dios.

Con toda la Iglesia, con todos los santos, con todos los católicos, llenos de alegría le decimos a María las palabras hermosas y henchidas de verdad pronunciadas por San Bernardino de Siena: “Tu eres la dispensadora de todas las gracias, nuestra salvación está en tus manos”.

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