Cuando te obligan a lanzar juego perfecto


Jueves 18 de septiembre de 2025
Por Edgar Tijerino M.
Un día como hoy, hace 65 años, Sandy Koufax estuvo perfecto para derrotar 1-0 a Bob Hendley, quién solo permitió un hit. ¡Cómo me hubiera gustado estar ahí!
El monumental zurdo de los Dodgers, Sandy Koufax, quizás hubiese llegado a ser el mejor pitcher de todos los tiempos.
Hay una historia de la grandeza de Koufax en mi libro “Solo Fieras”, en la cual se explica como la artritis en el codo -lo peor que le puede ocurrir a un pitcher-, recortó drásticamente sus pretensiones, “reducidas” a temporadas consecutivas de 25, 18, 26 y 27 triunfos, antes de su retiro por cumplir 31 años.
Con tres Premios Cy Young, cuando solo se otorgaba uno juntando las dos Ligas; con cuatro No Hitters, uno en cada una de esas 4 campañas seguidas, incluyendo un PERFECTO, que llega hoy a su 60 aniversario; con tres de esos años resplandecientes con más de 300 ponches, incluyendo la cifra récord de 382, solo superada por Nolan Ryan con uno más; y con tres registros de 20 o más Juegos Completos, Koufax es un “Dinosaurio”…
Todo eso junto, es sencillamente increíble. Imposible en estos tiempos de brazos que gimen constantemente. Un fenómeno del montículo.
Aquel 9 de septiembre en el Estadio “Chavez Ravine” de Los Angeles, construido contra reloj en tres años, ni Sandy Koufax, ni Bob Hendley, los abridores de Dodgers y Cachorros, tenían la más leve sospecha de lo que les esperaba.
¿Cómo puedes ganarle un duelo a quien solo permite un hit intrascendente de Lou Johnson y solo cede un boleto en todo el trayecto?
La única manera, es lanzando perfecto. 27 al bate y 27 outs con 14 ponches, aún marca para una faena de perfección.
Exactamente eso es lo que hizo Koufax frente a Hendley en uno de los grandes duelos de Pitcheo de todos los tiempos, concretando un juego PERFECTO.
Lo más impresionante fue el noveno inning: Koufax ponchó consecutivamente a tres bateadores emergentes para culminar su obra maestra.
Dick Tracewski, Joey Amalfitano y Harvey Kuenn, abanicaron el tercer strike y Koufax, cuya timidez lo hacía parecer como si quisiera esconderse detrás de su sombra, levantó su escopeta zurda.
De Koufax hay mil historias que contar y para mi, la que mejor grafica su empeño, es una de Jim Murray, el cronista deportivo que más he admirado y sigo creyendo que no leeremos a otro como él.
Dijo Murray sobre el hecho que Koufax tenía que meter su codo izquierdo en un recipiente con hielo entre cada inning: “Siempre le duele el codo, excepto cuando está en la colina, entre el primero y el noveno inning, siendo imbateable”…
La carrera que decidió el juego 1-0 a favor de los Dodgers, se marcó en el cierre del quinto: Lou Johnson recibió el único boleto que cedió Henley y llegó a segunda por sacrificio, robó tercera anotando por mal tiro del cátcher Chris Krug.
El hit contra Hendley fue bateado por Johnson en el cierre del séptimo, un doblete sobre la raya de primera base con dos outs.
En la alineación de los Cachorros destacaban Ernie Banks, Billy Williams y Ron Santo, tres futuros miembros del Salón de la Fama.
Koufax es el único con 4 hitters en años seguidos. El récord es de Ryan con 7 logrando 4 en tres años.
Pero ¿Cuántos no hitters de Koufax quedaron entre los 31 y 37 años? Jubilado tan temprano, es una especulación inútil.
