Todo lo que no mata…


Lunes 25 de agosto de 2025
Desesperados por sacar de la jugada a quien todos advierten como un serio adversario, voces mal intencionadas se reúnen para calumniar, difamar y para difundir una disparatada serie de mentiras.
En los últimos días hemos visto una inusitada cantidad de ataques contra nuestro coterráneo, el senador por el PVEM, Jorge Carlos Ramírez Marín, encabezado por la periodista capitalina Lourdes Mendoza y replicado en nuestra entidad por otros medios, carentes todos de creatividad y talento.
El pretexto utilizado para la embestida es lo de menos, de inicio fue la presencia de Ramírez Marín en conocido restaurante de la Ciudad de México, establecimiento en el que por cierto, se come bien, pero que no es ni por mucho, el más caro de la capital (cualquier persona de clase media podría sin problema, pagar una cuenta en el ya citado comedero).
Pero como el tema no prendió, se lanzaron contra el rancho propiedad del legislador, mismo que para tener la extensión actual, que no es nada del otro mundo, se confomó mediante varias compras consecutivas.
Cabe mencionar que la adquisición original del inmueble, la hizo Jorge Carlos mediante un crédito y paulatinamente fue dejando el sitio a su gusto.
Vivir bien amigos, no es delito y es algo que a todos nos agrada. No vemos cual sea el problema con darse legítimos gustos, punto y aparte que hay ciertos tratos y personas que por razones obvias, no pueden llevarse a un mercado.
Ramírez Marín por otra parte, nunca fue promotor de esa estupidez, nacida de la mente retorcida y desquiciada de López Obrador, bautizada como austeridad republicana, que no es sino pura hipocresía.
Pero amén de lo anterior, es menester entrar en un análisis de suyo interesante y no solo conveniente, sino hasta casi obligado: ¿porque golpear y atacar a Ramírez Marín y quien pudiera estar interesado en hacerlo?, ¿que se gana con ello?
Veamos:
Iniciemos dejando muy claro, quien es Jorge Carlos Ramírez Marín, un destacadísimo legislador, especialista en la construcción de acuerdos, perito en debates y Cabildeo y poseedor de un altísimo porcentaje de eficiencia legislativa, circunstancia que sus pares, independientemente del partido al que pertenezcan, no pueden presumir.
Ramírez Marín es un legislador experto, un avezado constructor de consensos, un interlocutor obligado para la estabilidad nacional. Pocos como él, pueden presumir algo por el estilo.
Jorge Carlos es de los contados legisladores que con base a sus buenos oficios y amistades, de todo nivel y en todas instancias:
Proporciona atención médica de calidad, con bajos costos, estudios médicos y medicinas a precios más que reducidos y las más de las veces, a precio cero, desde las Clínicas Wilma Marín, que son el emblema de su quehacer como servidor público.
Lo que un solo legislador hace con buena voluntad y disposición, no lo hacen otros y muchas veces, ni siquiera otros niveles de gobierno.
Ramírez Marín proporciona igualmente lentes, en su inmensa mayoría gratuitos o a muy reducido precio, a la población que lo requiere.
Jorge Carlos proporciona chips telefónicos que no necesitan recargas de dinero, para facilitar la comunicación y la navegación por Internet, a la población de nuestra entidad.
Asimismo, realiza jornadas de esterilización y vacunación animal gratuitas, a la población de escasos recursos, apoyando la Tenencia de animales de compañía, mediante convenios con otras agrupaciones interesadas en el tema.
Ramírez Marín apoya a la población con recursos limitados, entregando mochilas y apoyos escolares diversos.
Asimismo, ha destacado por su apoyo a la educación. Recientemente entregó cien computadoras al tecnológico y en días pasados, rifó tabletas para apoyar al estudiantado. Esto igualmente alianzas con agrupaciones sociales.
De igual modo, ha convenido con empresas como Huawei muy ventajosos acuerdos para proporcionar a los jóvenes yucatecos capacitación en el manejo de tecnología de alto nivel.
El senador ha promovido el arte y la cultura, auspiciando y fomentando la canción yucateca y la composición, preservando nuestra más cara herencia artística, orgullo de nuestro país y estado.
Jorge Carlos ha sido un decidido impulsor y promotor de la yucatanidad, legislando para hacer posible el uso de nuestra bandera e himno en ceremonias oficiales, situación que aunque otros trataron de apropiarse el mérito, no consiguieron hacerlo.
Ramírez Marín ha protegido la ecología e impulsado el cuidado de las abejas, fomentando el consumo de miel local y concientizando respecto de la importancia de preservar esta actividad, primordial para nuestra entidad y para mantener el equilibrio ecológico.
Ramírez Marín ha sido el único legislador que no solo ha regresado a territorio, sino que nunca se ha ido, manteniendo canales de diálogo abiertos con el electorado, a través de su programa Cenando con tu Senador, desplegado con el concurso de agrupaciones afines.
Como es sencillo observar, Ramírez Marín es un servidor público que desquita con creces los emolumentos que recibe y que siempre está innovando y tratando de hacer cuanto es posible, a favor de su tierra natal y sus paisanos.
Con esto, fácil es advertir que solo se apedrea al árbol que da frutos, pues tirios y troyanos ven en Jorge Carlos un formidable adversario rumbo a la alcaldía, pues incluso sus contrarios reconocen en él, al hombre trabajador y pletórico de vocación de servicio y emoción social, a favor de las mejores causas.
Nadie puede regatear la cultura, sagacidad y habilidades políticas de Ramírez Marín, por eso muchos quieren descarrilarlo y bajarlo a como de lugar de la disputa por cargos de elección popular a futuro, porque Jorge Carlos con la claridad que lo honra, ha dicho públicamente que tiene aspiraciones, legítimas a no dudar.
¿Quién pudiera estar interesado en lastimar la imagen de Ramírez Marín? Muchos, tanto en la alianza partidista de que forma parte, como fuera de ella. Comenzando por los mozos de estoques del único beneficiado con los malos resultados de la alianza opositora nacional, ávido por favorecer a sus adláteres y claro, otros personajes, ansiosos por conservar sus privilegios.
El asunto radica en si podrán lograrlo, dado que como todo ser humano, Jorge Carlos tiene luces y sombras, pero nadie en Yucatán puede ser capaz de negar que alguien con las cualidades que distinguen al senador por el verde, está en una ruta que no puede tener otro destino, que no sea diferente al éxito.
Recuérdese que anteriormente que se verificara la elección a la gubernatura, dijimos que quien quisiera ganar, debía tener a Ramírez Marín de su lado… y no nos equivocamos.
Así que es obligado recordar al senador por el PVEM el poema que prescribe: y con las piedras que en absurdo intento te lancen tus dolidos detractores, bien puedes levantarte un monumento…
Adelante Senador, que todo lo que no mata, nos fortalece…
Seguimos pendientes…
Dios, Patria y Libertad
