El día que Sugar Ray Leonard estuvo al borde del retiro


Jueves 10 de octubre de 2024
Después de su primera derrota ante el legendario Roberto «Manos de Piedra» Durán, Sugar Ray Leonard consideró retirarse del boxeo.
Su cara estaba maltrecha, marcada por los golpes, y la gente, aunque solidaria, no dejaba de recordarle lo mismo: «Estamos orgullosos de tu aguante».
Sin embargo, en su interior, Leonard ya sabía que había resistido más de lo necesario. Había soportado la embestida del hombre más temido del cuadrilátero y se había llevado 9 millones de dólares por ello.
Con la suma ganada y el cansancio a cuestas, decidió tomarse un respiro y se fue a Hawái con su esposa, Juanita.
En un intento de despejar la mente y recargar energías, le entregó su tarjeta de crédito y le dijo: “Toma, ve a comprar lo que quieras».
Juanita lo miró con comprensión: «Ya sé lo que quieres, quieres estar solo», le respondió, entendiendo la tormenta que pasaba por la mente de Leonard.

Solo, Leonard comenzó a mirar las grabaciones de su pelea una y otra vez, cada visualización encendiendo una llama de ira. Estaba frustrado, no tanto por la derrota en sí, sino porque no había seguido su propio plan de pelea.
En lugar de mantener la estrategia, había decidido enfrentarse a Durán «como un macho», combatiendo en el estilo que favorecía al Panameño.
Ese enojo, esa insatisfacción con su propio desempeño, lo impulsó a llamar a su equipo, a Jack Morton, Mike Trainer y Dave Jacobs.
Fue Jacobs quien lo puso contra la pared: “Si vuelves al ring, me retiro”.
Leonard, determinado a corregir el rumbo, decidió seguir adelante. Jacobs, fiel a su palabra, se retiró.
Esa frustración inicial sería la chispa para una de las mayores revanchas en la historia del boxeo, donde Leonard no solo se recuperaría, sino que demostraría que el verdadero combate no era solo contra Durán, sino contra sí mismo.
