Religión

Akita: Dios rechazó la comunión en la mano

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Sábado 2 de septiembre de 2023

Un religioso que visitó Akita como peregrino explica que:

La Virgen mostró en Akita que no quería la comunión en la mano, práctica habitual de la comunidad de la hermana Agnes en aquel tiempo. La mano de la estatua de la Virgen cada jueves-viernes sangraba. El fluido salía de una pequeña cruz en la mano derecha. Durante 5 semanas, a la hermana Agnes quien también tenía una pequeña cruz, pero en la mano izquierda, le brotaba sangre y le dolía tanto que no podía abrir la mano para comulgar (en la mano). El sacerdote tomó el doble signo de la sangre en la mano de la monja y de Ntra Señora como el rechazo de Nuestra Señora a la comunión en la mano. (Con la mano derecha el sacerdote toma la hostia para darla en la mano al comulgante que la recibe en la izquierda)

El motivo es no sólo por la falta de reverencia a Dios presente realmente en las sagradas formas, sino que, ya desde santo Tomás y el Concilio de Trento se dejó claro que sólo las manos ungidas por el Espíritu Santo o lo que está consagrado puede entrar en contacto con Dios-Hostia. De lo cual se deriva que Dios tampoco quiere los ministros extraordinarios repartiendo la comunión de forma habitual, y deplora la pérdida de partículas que se pisan al caer al suelo cuando los católicos comulgan en la mano. Cada pequeño fragmento es Dios.

Primer mensaje

El 6 de Julio de 1973, primer viernes de mes, a las tres de la mañana, su ángel de la guarda se aparece a la hermana Agnes y le dice:

«No temas. Soy el que está a tu lado y te guarda. Ven y sígueme. No reces únicamente por tus pecados, sino en reparación por los pecados de la humanidad. El mundo actual hiere al Sacratísimo Corazón de Jesús con sus ingratitudes y sus ultrajes. La herida de la mano de la Santísima Virgen María es mucho más profunda que la tuya. Ahora vamos hacia la capilla.»

 

Al llegar a la capilla el ángel desaparece. Sor Inés se arrodilla delante del altar, frente al sagrario, en adoración profunda. Luego se acerca a la estatua de la Virgen María y comprueba que efectivamente la imagen presenta una herida en forma de cruz en la mano derecha. Apenas lo hace, escucha una voz dulce proveniente de la estatua. Sor Agnes era sorda, pero de una manera milagrosa recibe un primer mensaje de la Virgen:


«Hija mía, mi novicia, tú me has obedecido bien abandonándolo todo para seguirme. ¿Es penosa la enfermedad de tus oídos? Puedes estar segura que curarán. Ten paciencia. Es la última prueba. ¿Te duele la herida de la mano? Reza en reparación de los pecados de la humanidad. Cada persona en esta comunidad es mi hija. ¿Rezas bien la oración de las Siervas de la Eucaristía? Entonces recémosla juntas:
 

«Sacratísimo Corazón de Jesús, verdaderamente presente en la Sagrada Eucaristía, Yo consagro mi cuerpo y mi alma para que sea enteramente uno con tu corazón que está siendo sacrificado en todos los altares del mundo y dando alabanza al Padre, rogando por la venida de su Reino. Recibe este humilde ofrecimiento de mi ser. Haz de mi como Tú quieras para la Gloria del Padre y la salvación de las almas. Santísima Madre de Dios, nunca dejes que me separe de tu Divino Hijo. Defiéndeme y protégeme como hija tuya. Amén» 

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