Opinión

¿Merece esta oposición nuestro voto?

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Miércoles 12 de abril de 2023

Por Carlos Javier González

Una oposición que se ha pasado cinco años mirándose el ombligo y haciendo como que critica y señala fallas, debería cuestionarse si la sociedad realmente los apoyará

Es sorprendente el nivel de mediocridad de la oposición mexicana. Su pusilanimidad es directamente proporcional a la incompetencia del gobierno de López Obrador, quien, ante un cúmulo de errores, dislates, tragedias, corruptelas, engaños, mentiras, insultos, confrontaciones internacionales estériles, inauguraciones fantasmas, dispendio, y una larga lista, no ha encontrado réplica en una oposición completamente amedrentada por el poder aplastante del presidente.

Esta oposición considera agotada su función en el tímido envío de tuits condenando todo lo que se pueda, pero nada más.

No han sido capaces de movilizar ni siquiera a sus simpatizantes, pero han sido muy rápidos para montarse en las movilizaciones de la sociedad civil en un oportunismo descarado.

Se han opuesto a reformas dictatoriales ordenadas desde Palacio Nacional únicamente cuando ha existido una enorme presión social, como lo ha sido en los casos de los ataques al INE.

Porque en contra de la contrarreforma eléctrica de López Obrador –ante la ausencia de presión social contundente–, el PRI de Alito Moreno no tuvo ningún empacho en ponerse de rodillas ante el poder y acompañarlos en sus pretensiones.

Es vergonzoso reconocer que la única vez que el PAN hizo muestra de su pequeño músculo –pero músculo al fin al cabo– fue en el caso de un presunto traficante de licencias de construcción en la Alcaldía Benito Juárez. Ahí sí, toda la plana mayor blanquiazul se dio cita para defender a sus dirigentes acusados. Ojalá lo hubieran hecho para defensa de intereses ciudadanos, pero no. Sólo se movilizan si les afecta a ellos o si la sociedad civil se los impone de manera abrumadora. Carecen de ideas propias, de proyecto de país, de futuro. Y sin embargo, les importa un comino que usted y todos los ciudadanos estemos ansiosos por un liderazgo que aglutine y comprenda la frustración de cinco años de un gobierno deplorable y proponga soluciones. Para ellos eso no es importante, y la razón es que tanto Alito Moreno como Mako Cortés, sueñan con ser ellos los salvadores de México y por lo tanto, no abren la baraja opositora ni siquiera de manera interna.

En verdad son tan miopes que creen que los que están hartos de López Obrador y sus ocurrencias votarán ciegamente por quien postule su alianza –si es que se concreta– y obviamente, ellos quieren aparecer en la boleta.

Pero se olvidan que existe mucha gente que no dará su voto en automático a una oposición simuladora y cobarde, sino que se tiene la esperanza de que eventualmente asuman su rol de verdadera oposición.

He escuchado a muchos clasemedieros decir que prefieren votar por Marcelo Ebrard –aunque lo postule Morena– que por cualquiera de las pálidas opciones de la oposición. Y es entendible, mientras las corcholatas de Morena se andan promocionando un día sí y otro también, la oposición trae un freno con olor a complicidad.

La oposición no hace siquiera algún tipo de insinuación sobre el proyecto de país que propondrán ni tampoco sobre los posibles candidatos a encabezarlo.

En verdad creen que todos los anti-AMLO votarán por ellos, a pesar de sus tibiezas y mediocridad. Están dispuestos a competir en una elección de Estado con candidatos desconocidos y sin visión de país y tal vez, sea con la intención de dar el paso a Morena acudiendo al 2024 con candidaturas puramente testimoniales.

Deberían ser un poco menos arrogantes y pensar que, si continúan con su estrategia de agacharse, su alianza puede ser la gran derrotada en las próximas elecciones federales. Pero eso, parece que no les importa.

Una oposición que se ha pasado cinco años mirándose el ombligo y haciendo como que critica y señala fallas, debería cuestionarse si la sociedad realmente los apoyará o si tal vez migre hacia una tercera opción, que puede ser el abstencionismo o la anulación del voto.

Es lamentable que en una hora tan crítica para el país, los grupos políticos no tengan la claridad de mente que se requiere para rescatar lo que queda de México de las garras del depredador de Palacio Nacional.

En este contexto, es claro que esta oposición no se merece ningún voto, no han hecho absolutamente nada para ganárselo. El dilema es que Morena tampoco se los merece.

El escenario es lúgubre, ojalá la sociedad civil logre imponer su visión y su agenda a esta lerda oposición, de lo contrario, la victoria para Morena en 2024 está cantada. Y la oposición será cómplice de ello y de las consecuencias que esto traiga.

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