Religión

El secretario de Benedicto XVI estalla en lágrimas mientras habla sobre él y levanta rumores sobre su salud

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Georg Gänswein glosaba la figura del Pontífice en un encuentro de la Fundación Joseph Ratzinger en Múnich

Con humor, el Papa emérito le había dicho: «No había imaginado que fuera tan largo el camino entre el monasterio Mater Ecclesiae y las puertas del paraíso»

Benedicto XVI cumple 95 años «físicamente débil, pero en buena forma mental»

Este 29 de junio debería ser doblemente fiesta en el monasterio «Mater Ecclesiae» de los jardines vaticanos, donde vive retirado Benedicto XVI. Fiesta porque es el día de san Pedro, de quien Benedicto fue sucesor; y también porque se cumplen 71 años del momento que Joseph Ratzinger considera «el más importante de mi vida», cuando fue ordenado sacerdote. Sin embargo, como lleva haciendo varios años, transcurrirá este día serenamente y en privado, con sus principales colaboradores.

En Roma preocupa que hace unos días, su secretario Georg Gänswein se conmovió hasta las lágrimas durante un discurso en Múnich, cuando explicaba con qué ánimo afronta Benedicto XVI esta etapa de su vida.

Gänswein tuvo que interrumpir sus palabras en tres ocasiones durante muchos segundos, mientras unos 300 invitados contemplaban perplejos en silencio lo que ocurría. Se trataba de un encuentro organizado por la «Fundación Joseph Ratzinger – Papa Benedicto XVI», en el palacio de Nymphenburg.

Había explicado por ejemplo que Benedicto vivió la misión de ser pontífice no sólo como una carga sino también como una alegría del alma, «y ha conservado esta alegría del alma, más allá de todas las dificultades y decepciones. Es como una luz que le acompaña interiormente».

En el discurso, Gänswein se emocionó y permaneció en silencio entre lágrimas cuando empezó a citar a Benedicto XVI, que aseguró que «no habría imaginado que fuera tan largo el camino entre el monasterio Mater Ecclesiae (donde vive en los Jardines Vaticanos) y las puertas del paraíso donde está San Pedro». «Son palabras que el Papa Benedicto me ha confiado con fino humorismo», aseguró Georg Gänswein conmovido.

Explicó además que, aunque «los últimos años han minado sus fuerzas, mantiene intacto ese sentido del humor» y afronta el día a día con humilde serenidad. «Estaba feliz como un niño cuando le informaron de la ceremonia de hoy. Y me pidió que envíe de su parte un cálido saludo y bendiciones a todos», añadió el pasado 18 de junio, asegurando que el Papa emérito estaba siguiéndola en directo por televisión.

Como su llanto levantó cierto temor en el Vaticano, para evitar malentendidos sobre la salud de Benedicto, Gänswein aclaró que Ratzinger está «lúcido, muy despierto en espíritu y visión».

A los naturales achaques del anciano Papa emérito, de 95 años, se añade estos días el intenso «golpe de calor» que azota Roma a finales de junio, y que este lunes llevó el termómetro en la Ciudad Eterna hasta los 40 grados.

Nueve años de la renuncia

Han pasado 9 años desde que el 11 de febrero de 2013 Benedicto XVI comunicó a los cardenales su decisión irrevocable de renunciar al pontificado a partir del 28 de febrero. Benedicto pasó los primeros meses como papa emérito en Castel Gandolfo, y luego se retiró a una vida discreta en los Jardines Vaticanos.

En pocos meses, la menor presión diaria y la tranquilidad le permitieron recuperar fuerzas y volver a recibir visitas, pero sin participar en eventos públicos en los que no estuviera presente su sucesor .

En los últimos años ha perdido fuerza en la voz y necesita una silla de ruedas para desplazarse. Aunque recibe a muy pocas personas, la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI recoge puntualmente las fotografías de algunas de estas visitas. La última es del 19 de mayo y lo retrata con el presidente de una cofradía de Baviera. Otra serie es del 14 de mayo y en ella aparece el Papa emérito leyendo en una tableta mensajes de felicitación por su cumpleaños, de un mes antes.

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