Religión

Las blasfemias de Francisco: la falsa paz que propone

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El hombre busca la paz en el mundo, pero allí no está. Busca la paz en el diálogo pero allí tampoco está, el único lugar de la paz se encuentra en el corazón. Y la paz del corazón es la misma paz que Cristo nos da con el perdón de nuestros pecados. Juan 14:27 La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo.

Lucas 12:49 «He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo.
Lucas 12:51 «¿Creéis que estoy aquí para traer paz a la tierra? NO, os lo aseguro, sino división.

La paz de Cristo nos divide del mundo porque nos saca del pecado, y si estamos en la paz del mundo no estamos en la paz de Dios.

¿Y porqué el hombre insiste tanto en una paz que no se ha lograr? Jesús dice que no va a traer paz a la tierra sino división. Mateo 10:34 «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.

El Señor ha venido a darnos la espada de la palabra para que entendamos su voluntad. La paz solo se encuentra cuando estamos libres de pecado, cuando hemos llegado al arrepentimiento y comprendemos la voluntad de Dios.

Mateo 24:6 Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no os alarméis! Porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin.
Cuidado con desviarnos de la profecía del Señor, habrá guerras, eso es necesario que suceda, el hombre no lo puede impedir, es palabra de Dios.

Sucede que el hombre siente miedo de la guerra, miedo de la muerte, y desea vivir en un mundo lleno de armonía, en fraternidad humana, libre de todo peligro, pero esta no es la voluntad de Dios.

Toda agresión humana, todo tipo de conducta ofensiva de otras personas, todo temor, toda ideología equivocada que tienen otras personas a nuestra manera de pensar es algo que nos roba la paz, igualmente toda actitud que tengamos en contra de otros seres humanos nos roba la paz.

La única manera de conseguir la paz en nuestro corazón ocurre en el momento en que nosotros pensamos como Cristo y con él en la cruz miramos a nuestros hermanos, les perdonamos y decimos, “Padre perdónales porque no saben lo que hacen.”

Mateo 10:34 «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.
35 Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra;
36 y enemigos de cada cual son los de su casa.

Por eso el que pone la confianza en los diálogos y en los hombres está perdido, Jeremías 17:5 Así dice Yahvé: Maldito quien se fía del hombre, y hace de la carne su apoyo, y de Yahvé se aparta en su corazón.

Recordemos como en Colombia el gobierno se sentó a dialogar con las guerrillas en busca de la paz, después de varios años de diálogos y promesas que nunca se cumplieron, nos damos cuenta de que no hay paz, ni la habrá, porque estamos buscando la paz entre pecadores.

La paz no se consigue dialogando en una mesa y mucho menos con culebras. La paz solo se consigue interiormente perdonando nuestros enemigos y aceptándolos como son, si algo no está bien debemos recurrir a la oración, la paz debe empezar en nuestro corazón, el Señor se encarga del resto.

También podríamos decir que el hombre es sus diálogos en búsqueda de la Paz sumerge su confianza en los demás hombres y en si mismo, esto no es lo que Dios quiere del hombre.

A veces se malinterpreta la palabra de Dios cuando nos dice en Mateo 5:9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

El Señor no vino a enseñarnos política, y si bien esto es importante y los gobernantes están encargados de estos asuntos y debemos orar por ellos, la Religión no es un partido de gobierno, la religión debe adherirse a las enseñanzas de Cristo únicamente y no buscar la oportunidad para meterse en la política.

Jeremías 17:5 Así dice Yahvé: Maldito quien se fía del hombre, y hace de la carne su apoyo, y de Yahvé se aparta en su corazón.
Esta palabra descarta esa ideología de los diálogos tan común en nuestra Iglesia.

¿Pero que está ocurriendo con Francisco?

Ha convertido la Iglesia en un signo de esperanza falsa, de una paz que contradice la palabra de Dios explicada en los versículos anteriores.

La verdadera paz se encuentra en Cristo llamado el Príncipe de la Paz en Isaías 9:5

La paz que la Iglesia debe promover es la Paz que se encuentra en Cristo a través de la conversión.

Jesús no vino a dialogar con los Fariseos que eran los que tenían el poder dentro de la Iglesia Judía, Jesús vino con la espada de la Palabra a declarar la hipocresía de la religión de entonces.

Francisco ha venido a hacer una paz falsa entre los homosexuales y sus conciencias abriéndoles las puertas en la Iglesia, no al arrepentimiento sino a la cobardía de una Iglesia que no predica a Cristo, que no predica el arrepentimiento.

Francisco está empeñado en hacer diálogos con los enemigos de Cristo y su Iglesia, llevando una falsa paz a los protestantes y aun a religiones distintas del Cristianismo, promoviendo un ecumenismo que no tiene ningún valor para Cristo porque no está llevando el mensaje de la cruz, el mensaje del arrepentimiento, de la Presencia real en la Eucaristía, el mensaje del perdón de los pecados en el bautismo y en los sacramentos sino un gesto cobarde de abrir las puertas de la Iglesia a los paganos.

Lo peor de todo es que está buscando la unión de todas las religiones, para formar una religión global, la cual tendrá como Dios al demonio. En vez de tomar la espada de la palabra de Dios y valientemente defender nuestra Iglesia Católica como líder que se ha vuelto, ha soltado la armadura cristiana, ha abierto las puertas de la Iglesia a los pecadores, pero no para que vengan a confesarse sino para que vengan a profanar nuestra Iglesia.

Mateo 11:25-26 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños.
26 Sí, Padre, porque así lo has querido.

Y es que cuando alguien apoya las blasfemias de Francisco en contra de su palabra, de su sangre y en contra de la Santísima Virgen María, en contra del proselitismo que es la manera de hacer que las gentes vengan a Cristo, en ese momento Dios le endurece su corazón.

Romanos 11:8 según está escrito: “Dioles Dios un espíritu de aturdimiento, ojos para no ver y oídos para no oír, hasta el día de hoy.”

Y muchos siguen las enseñanzas buenas de Francisco pero cierran los ojos a las blasfemias y al propósito global anti cristiano. Lo malo lo meten debajo de la carpeta, lo sonríen con la hipocresía, el veneno se lo tragan con la miel de sus palabras, acarician el lobo pensando que es un cordero, le rinden papolatría y ofenden gravemente a Dios.

Ser papa no justifica ser blasfemo, amigo de los homosexuales, (Quien soy yo para juzgar?) ¿Acaso el cristiano no debe de juzgar lo que es bueno y lo que es malo?, aprobar la maldad es ser cómplice, es pecar por igual.

Y que excusa tiene Francisco para estar destruyendo la moral con la encíclica Amoris Laetitia, con el documento “Que cosa es el hombre” donde se afirma que la homosexualidad es una legítima y digna expresión del ser humano. (Ya no es más pecado)

¿Y que excusa tiene el líder de la Iglesia Católica para permitir el culto a la pachamama, la adoración de la madre tierra, la conversión ecológica?

¿Será que debemos seguir a un destructor de la moral, a un destructor de nuestra fe Católica de más de dos mil años, a un promotor de una paz entre paganos?

El fin nunca justifica los medios.

El fin de todo esto es la pérdida de nuestra Iglesia Católica, la abolición del Sacrificio Perpetuo.

Tengamos coraje para rechazar la falsa paz, no seamos cómplices de esta segunda crucifixión y muerte de Cristo en su Iglesia.

San Francisco de Sales, el santo patrón de los periodistas afirma:
«Los enemigos declarados de Dios y de la Iglesia deben ser atacados y censurados con toda la fuerza posible»

Dios los bendiga.

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