Religión

La Consagración de Rusia no tiene relación con Fátima

Spread the love

Por Miguel Ángel Yáñez

Recientemente Francisco ha anunciado la consagración de Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de María. De inmediato, y muy especialmente en ambientes tradi-conservadores, se ha intentando -explicita o implicitamente- vincular este anuncio con la Consagración de Rusia solicitada por la Virgen en Fátima, como si fuera por fin su cumplimiento

Puntualicemos:

1) En Fátima la Virgen solicitó que el Papa, en unión con todos los obispos del mundo, le consagrara Rusia para evitar la difusión de sus errores y un gran castigo. Esta Consagración, por el motivo que sea, no quiso hacerse en su momento por el Papa reinante.

Sor Lucía decía que en 1931 recibió este mensaje: “No han querido hacerme caso. Como sucedió con el Rey de Francia, se arrepentirán y la harán, pero ya será tarde. Rusia habrá esparcido sus errores por el mundo y provocado guerras y persecuciones a la Iglesia; el Santo Padre habrá de sufrir mucho”.

2) De no hacerle caso, previo al castigo de la guerra, se vería una gran señal luminosa en el cielo de advertencia, “cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre”.

Esta “señal luminosa” se observó antes de la segunda guerra mundial, el 26 de enero de 1938. La insólita aurora boreal visible en toda Europa, así como la gran mancha solar que la precedió, fue descrita incluso en varios artículos de la revista Nature (en los números del 22 y el 19 de enero, del 5 de febrero y del 16 de abril de 1938)

3) Como consecuencia vino la segunda guerra mundial, cuyo resultado supuso la consolidación de la Unión Soviética por media Europa, la creación del estado de Israel -según muchos exegetas esta vuelta de los judíos es una señal predicha sobre el inicio de los tiempos apocalípticos- y sembró la semilla del actual nuevo orden mundial mediante la creación de la ONU y la promoción cuasi universal de la pseudodeclaración de los derechos humanos (masónicos).

4) Al indudable castigo físico que supuso la segunda guerra mundial habría que añadir las persecuciones a la Iglesia desatadas, no sólo en toda la zona comunista, sino  en el interior de la propia Iglesia a raíz del Vaticano II, donde un auténtico ejército invasor fagocitó sus estructuras para difundir el peor de los males: la destrucción de la auténtica Fe católica.

Por tanto, la consagración de Rusia solicitada en Fátima tuvo su claro contexto histórico, y está clarísimo que la profecía de la conversión de Rusia estaba condicionada al hecho de su realización en su momento. No se quiso hacer y en vez de la conversión vino el castigo anunciado; no tiene más recorrido. Esto, posteriormente durante años, se ha ido desvirtuando hasta lo inimaginable por todo tipo de «fatimólogos».

Personalmente no tengo nada en contra de que se vaya a consagrar Rusia, Ucrania o el mundo entero, pero querer ligar esta consagración al mensaje de Fátima, absolutamente descontextualizado, me parece sencillamente ridículo y un querer “estirar” Fátima de forma innecesaria y sin sentido.

Dicho sea de paso, creo que más efectivo que consagrar nada, sería que Francisco deje de permitir que personas que viven en pecado público de concubinato y adulterio comulguen sacrílegamente, mancillando el Cuerpo del mismo Jesucristo, y que se deje de derribar y denigrar la verdadera doctrina y moral católica a todos los niveles por los que deberían promoverla, porque por un lado rezar y por otro destruir… como que poco valor tiene ¿no creen?

Deja una respuesta