𝐔𝐍𝐀 𝐁𝐑𝐄𝐕𝐄 𝐂𝐑Í𝐓𝐈𝐂𝐀 𝐀𝐋 𝐕𝐄𝐆𝐀𝐍𝐈𝐒𝐌𝐎 𝐘 𝐀 𝐋𝐀 𝐈𝐌𝐈𝐓𝐀𝐂𝐈Ó𝐍 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐂𝐀𝐑𝐍𝐄


Viernes 30 de enero de 2026
Percibo una flagrante contradicción en que muchos veganos quieran imitar la carne (aspecto, sabor, textura).
Si realmente un vegano cree que es moralmente perverso matar y comer animales, por una cuestión de coherencia, no debería ritualizar, ni «performativizar» su consumo.
Doy algunos ejemplos. Quien realmente se opone al asesinato y a la tortura no necesita «jugar» a «asesinar», ni a «torturar» porque lo cree algo horrendo, prefiere ocupar su tiempo en algo productivo que no le recuerde a ese horror.
Es como decir que se está en contra de la pederastía y comprar una muñeca sēxual que aparente ser una niña.
Ninguna persona coherente con sus principios morales lo haría.
Cuando veo a un vegano imitando comidas con carne, veo exactamente eso. Veo a una persona que se siente perversa, que intenta redimirse, pero que en el fondo sigue siéndolo.
Es decir, no hay un compromiso desde lo ontológico. Es una lucha de alguien que se siente perverso contra su propia perversión, pero sin jamás sacar verdaderamente esa perversión de su corazón.
Esto ocurre principalmente en el «veganismo contemporáneo», pero hay muchas comunidades y grupos que no necesitan imitar la carne para poder sobrellevar su dieta a base de plantas.
