Ya chupó faros


Domingo 25 de enero de 2026
Si eres mexicano seguramente has oído la frase “ya chupó faros”, al referirse a alguien que murió.
Pero esta expresión tan nuestra no surgió de la nada: tiene una historia detrás que mezcla lenguaje popular, objetos cotidianos y momentos duros de nuestra historia.
La clave está en los cigarros Faros, una marca muy popular en México desde principios del siglo XX, especialmente durante la Revolución Mexicana.
Eran económicos, estaban envueltos en papel de arroz y eran de los más consumidos por las clases humildes del país.
Cuenta la historia que, en épocas de fusilamientos —ya fuera durante la Revolución o incluso más tarde, en conflictos como la Guerra Cristera— a los condenados se les permitía pedir un último deseo.
Muchos pedían un cigarro antes de enfrentar la muerte.
Pero había una complicación: estaban con las manos atadas. No podían encenderlo o sostenerlo como quisieran; lo único que podían hacer era chuparlo, es decir, succionar el cigarro hasta que este se consumiera por completo. 
Con el tiempo, esa escena se volvió parte del imaginario popular. Así, la frase “ya chupó faros” dejó de referirse literalmente a ese acto y pasó a significar que alguien ha muerto.
