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Barbadillo, de los grandes extremos

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Jueves 4 de diciembre de 2025

Gerónimo Barbadillo González (Lima, 24 de septiembre de 1954) es un ex futbolista peruano considerado uno de los extremos más habilidosos y veloces que ha dado el fútbol sudamericano.

Conocido universalmente por su apodo de “Patrulla”, se distinguió por su velocidad endemoniada por la banda derecha, su regate corto, su capacidad para desequilibrar y su habilidad para llegar al área rival y marcar goles.

Heredó la pasión por el fútbol de su padre, Willy Barbadillo, una de las máximas glorias del Sport Boys y uno de los grandes futbolistas peruanos de los años cincuenta.

Desde muy pequeño, Gerónimo creció rodeado del ambiente futbolístico del Callao y comenzó su formación en las divisiones inferiores del Club Atlético Chalaco, antes de pasar al Sport Boys Association, donde debutó profesionalmente con apenas 17 años en 1971.

Su talento desbordante hizo que ese mismo año fuera convocado a la selección peruana.

En 1974, Barbadillo fichó por Defensor Lima, club que vivía una época de grandes contrataciones y protagonismo en el fútbol peruano.

Sin embargo, su consagración internacional llegaría fuera del país. En 1975 emigró a México y, al año siguiente, se unió a los Tigres de la UANL, donde alcanzaría la categoría de ídolo absoluto.

Con los felinos conquistó una Copa México ante el América y dos títulos de Liga MX, en 1978 frente a Pumas y en 1982 frente al Atlante.

Su sociedad en el campo con el talentoso Tomás Boy dio forma a una de las duplas ofensivas más recordadas del fútbol mexicano.

Durante su estancia en Monterrey, Barbadillo se transformó en una figura legendaria: marcó 70 goles, cifra sobresaliente para un extremo, y su impacto fue tan grande que el club retiró el número 7, como homenaje permanente a su aporte histórico.

Hasta hoy es considerado uno de los mejores futbolistas extranjeros que han jugado en la Liga MX y miembro del “once ideal histórico” de Tigres, donde es recordado como uno de los “Monstruos Sagrados” del club.

En paralelo, su trayectoria con la selección peruana también fue brillante. Formó parte del plantel campeón de la Copa América 1975 y tuvo un papel importante en el proceso clasificatorio rumbo al Mundial de España 1982, torneo en el que participó tras lograr la clasificación.

Después del Mundial, Barbadillo dio el salto al fútbol europeo. En 1982 fichó por el US Avellino de la Serie A italiana, donde permaneció hasta 1985 y dejó muy buenas actuaciones.

Posteriormente jugó en el Udinese, también en la primera división, antes de cerrar su carrera en el fútbol italiano con el Sanvitese.

Su famoso apodo, “Patrulla”, tiene un origen curioso: fue el primer futbolista peruano en lucir un peinado afro, que recordaba a uno de los personajes de la serie televisiva estadounidense Patrulla Juvenil, muy popular en los años setenta.

El sobrenombre lo acompañó toda su vida deportiva y se convirtió en parte esencial de su identidad futbolística.

Gerónimo Barbadillo dejó una huella profunda tanto en el Perú como en México e Italia.

Su velocidad, carisma, talento y capacidad para revolucionar los partidos lo convirtieron en un jugador inolvidable, admirado como uno de los grandes extremos sudamericanos de su época.

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