Religión

QUIEN ATACA A LA MADRE ATACA AL HIJO Y NOS ATACA A TODOS

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Miércoles 5 de noviembre de 2025

Una manera sencilla de saber donde están los demonios es fijarse allí donde se insulte, menosprecie o niegue a la Virgen María o alguno de sus títulos, incluyendo el último que queda por definir: el de Corredentora, Mediadora y Abogada.

San Ireneo de Lyon, en el siglo II, llama a María «Advocata Eva» (Abogada de Eva) y en el Sub Tuum Praesidium, del siglo III, nos consta que se invoca a la Virgen como refugio y auxilio.

Así mismo, los santos Alfonso María de Ligorio y Luis María Grignion de Montfort basaron su obra entorno al dogma de María como «Corredentora, Mediadora y Abogada».

¿POR QUÉ ATACAR EL ÚLTIMO DOGMA QUE QUEDA POR DEFINIR?

Atacar este dogma es intentar negar el papel instrumental y único que Dios le concedió en la dispensación de las gracias, pretendiendo así oscurecer la verdad sobre la Comunión de los Santos y la propia economía sacramental.

Los que atacan este dogma reducen la redención a un acto puramente individual entre Cristo y el fiel, eliminando la realidad de la mediación subordinada y la corredención objetiva que María ejerció al pie de la Cruz.

Por tanto, la virulencia del ataque es proporcional a la importancia de la verdad que se intenta suprimir.

¿POR QUÉ SI ES TAN CRUCIAL NO SE HA DEFINIDO?

Porque los dogmas se definen cuando estos son atacados y hay un peligro para la fe de los creyentes.

MARÍA COMO CORREDENTORA

María es «corredentora» porque ella trajo al mundo al Redentor, fuente de toda gracia (Jn 1.17). Ella aceptó libremente dar vida al Redentor (Lc 1.38), y como madre implica compartir con Él su vida (Mt 2.11,13; Lc 2.19,51), sufrimiento y muerte (Lc 2.34-35; Jn 19.25).

Por la desobediencia de Eva entró el pecado (Gn 3.6,12; 1Ti 2.14) y la muerte en el mundo (Sab 2.24; Ro 5.12,17), y por la obediencia de María (Lc 1.38), la gracia (Jn 1.17; Ro 5.17), la verdad (Jn 14.6), la salvación (Mt 1.21; Lc 2.11; Jn 4.42; 1Ts 5.9) y la vida (Jn 11.25; 14.6; Ro 5.17).

La cooperación de Eva con Satanás llevó a Adán a introducir la muerte en el mundo; la cooperación de María con Dios introdujo la Vida (a Jesús) en el mundo.

EVIDENCIAS TEMPRANAS

San Justino Mártir (135 d.C.):

(El Diálogo con Trifón fue escrito hacia el año 160, pero describe las conversaciones que Justino había tenido con un rabino en torno al año 135 en Éfeso, ciudad en la que Justino había sido instruido en la fe cristiana.)

«Cristo […] nació de la Virgen como hombre, a fin de que por el mismo camino que tuvo principio la desobediencia de la serpiente, por ése también fuera destruida. Porque Eva, cuando aún era virgen e incorrupta, habiendo concebido la palabra que le dijo la serpiente, dio a luz la desobediencia y la muerte; pero María, la virgen, concibió fe y gozo cuando el ángel Gabriel le dio la buena noticia de que el Espíritu del Señor vendría sobre Ella y que la virtud del Altísimo la cobijaría con su sombra, por lo cual lo nacido de Ella, santo, sería Hijo de Dios; a lo que respondió Ella: «Hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38). Y de la virgen nació Jesús, al que hemos demostrado que se refieren tantas Escrituras, por quien Dios destruye a la serpiente y a los ángeles y hombres que a ella se asemejan» (Diálogo con Trifón, n. 100. Cf. exposición en Johannes Quasten, Patrología, vol. I)

San Ireneo de Lyon (180 d.C.):

«El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María. Porque lo que la virgen Eva había fuertemente ligado con su incredulidad, la Virgen María lo desligó con su fe» (Contra los herejes, 3, 22, 4)

«Así como Eva, esposa de Adán, aún una virgen, se convirtió por su desobediencia en la causa de muerte para sí misma y para toda la raza humana, así también María, esposa pero también virgen, se convirtió por su obediencia en la CAUSA DE SALVACIÓN para ella y para toda la raza humana». (Contra los herejes)

«De la misma manera que aquella -es decir, Eva- había sido seducida por el discurso de un ángel, hasta el punto de alejarse de Dios a su palabra, así ésta -es decir, María- recibió la buena nueva por el discurso de un ángel, para llevar en su seno a Dios, obedeciendo a su palabra; y como aquella había sido seducida para desobedecer a Dios, ésta se dejó convencer a obedecer a Dios; por ello, la Virgen María se convirtió en abogada de la virgen Eva. Y de la misma forma que el género humano había quedado sujeto a la muerte a causa de una virgen, fue librado de ella por una Virgen; así la desobediencia de una virgen fue contrarrestada por la obediencia de una Virgen…» (Contra los herejes, 5, 19, 1).

«… si aquella [Eva] había desobedecido a Dios, ésta [María] se inclinó a obedecerle, y así la Virgen María vino a ser la abogada de la virgen Eva. Y tal como el género humano fue llevado a la muerte por una virgen, así fue desligado por una virgen» (Contra los herejes, 5, 19, 1)

Tertuliano (195 d.C.):

«En efecto, así como la palabra [del demonio] productora de muerte había entrado en Eva, que aún era virgen; de un modo semejante el Verbo de Dios, autor de la vida, debía entrar en la Virgen, a fin de que lo que había perecido fuese reconducido a la salvación a través de idéntico sexo. Eva había dado fe a la serpiente, María dio fe a Gabriel: el pecado que cometió Eva prestando ese asentimiento, fue eliminado por María, prestando también Ella su asentimiento» (De la carne de Cristo, 17, 5)

¿POR QUÉ EL VATICANO HA ATACADO A MARÍA?

Que iba a haber una reacción lo sabe hasta un protestante y que iba a ser furibunda, también; porque a una madre se le defiende con todo.

Así que, ¿por qué? ¿Con qué fin?  Considero que se busca formalizar el cisma material que inicia el Concilio Vaticano II, el «Antisyllabus» en palabras de Benedicto XVI.

Ojito con «las falsas dicotomías» que se busca pastorearnos hacia algo muy negro.

Cristo es la Cabeza; es el Sumo Pontífice; el Sumo Sacerdote; el Camino, la Verdad y la Vida. Los papas vienen y van; Cristo permanece y a él le debemos una obediencia absoluta.

Cristo fundó Una Iglesia, que es Santa, que es Católica, que es Apostólica. No hay más; todo lo que no tenga esta denominación no es Iglesia, es parodia, nunca Iglesia ni «otra Iglesia».

Lo que creyó un católico en el siglo XVI debemos creerlo hoy; creer lo que se ha creído siempre, como dijo San Vicente de Lerins.

Cuando «salen comentarios y propuestas extrañas», estas palabras, pueden ser lo que marque la diferencia entre separarse o no del Cuerpo Místico de Cristo.

Ya lo dijo San Pablo:

«Vestíos la armadura de Dios, para poder sosteneros contra los ataques engañosos del diablo. Porque para nosotros la lucha no es contra sangre y carne,
sino contra los principados, contra las potestades, contra los poderes mundanos de estas tinieblas, contra los espíritus de la maldad en lo celestial» – Efesios 6,11-12

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