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Gol de Nacho Rivero encabeza la remontada celeste y la Máquina arrolla a las Águilas en CU

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Domingo 19 de octubre de 2025

Nacho, siempre Nacho. El capitán celeste, es sin temor a equivocarse el corazón y el alma de la Máquina.

Con gol del uruguayo, los cementeros consiguieron remontar un marcador inicialmente desfavorable y vencer a su más odiado rival, para imponer un récord de partidos sin perder en Ciudad Universitaria, un estadio que Cruz Azul ha convertido en su casa.

El Clásico Joven volvió a encender pasiones y dejó claro que Cruz Azul sigue vivo y con carácter. 

Con una remontada llena de garra, el conjunto de Nicolás Larcamón derrotó 2-1 al América, gracias a un golazo de Ignacio Rivero en el segundo tiempo, lo que desató la locura cementera en Ciudad Universitaria.

Las Águilas comenzaron mejor, con posesión y control, pero La Máquina aguantó los embates y respondió con contundencia. 

Lo que pintaba para dominio azulcrema terminó en una noche de orgullo cementero, donde Rivero se vistió de héroe y firmó una remontada para la historia.

El duelo arrancó con ritmo alto, con ambos equipos intercambiando llegadas.

Al minuto 31, Brian Rodríguez aprovechó un error de Jorge Sánchez y definió con clase ante Gudiño para poner el 1-0 a favor del América.

El golpe parecía hundir a los celestes, pero la reacción fue inmediata.

Solo dos minutos después, al 33’, Kevin Álvarez cometió un error fatal al retrasar mal el balón.

El “Toro” Fernández olfateó la jugada, robó el esférico, se quitó a Malagón y definió con la zurda para empatar el marcador. Gol de pura viveza, de esos que levantan a todo el banquillo.

El primer tiempo cerró con intensidad, faltas, tarjetas y un ambiente caliente en las gradas. Nadie regaló nada y ambos equipos se fueron al descanso con el empate 1-1.

Ya en la segunda parte, Larcamón movió sus piezas con precisión quirúrgica. Mandó al campo a Jeremy Márquez y Ignacio Rivero, cambios que terminaron siendo clave. El equipo ganó equilibrio y llegada.

Y al minuto 67, llegó el momento que cambió el partido: Rivero, dentro del área, controló de espaldas, giró con clase y mandó un tiro colocado con teodolito al segundo palo. Golazo.

Un disparo imposible de atajar para Malagón que puso el 2-1 definitivo y encendió a toda la afición cementera.

A partir de ahí, Cruz Azul defendió con alma. Gudiño atajó un cañonazo de Fidalgo al 75’, mientras el América buscaba desesperadamente el empate.

Pero la Máquina no soltó el resultado: jugó con orden, cerró espacios y enfrió el partido hasta el silbatazo final.

Este triunfo no solo le da tres puntos, sino también autoridad moral a la Máquina.

Ganarle al América, remontándole, y con una actuación sólida en todas las líneas, manda un mensaje claro: Cruz Azul está de regreso.

Larcamón le cambió la cara al equipo y Rivero se confirmó como un símbolo de entrega y liderazgo.

En cambio, el América se quedó corto, sin reacción y con dudas en su sistema defensivo.

El Clásico Joven volvió a ser celeste. Cruz Azul mostró carácter, pegó en los momentos justos y dejó al América sin respuesta.

Con Rivero como figura, la Máquina se lleva un triunfo que pesa y emociona y que pone a los cementeros en ruta a su objetivo de obtener una nueva estrella para su escudo.

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