Espectáculos

La Caravana, un laboratorio de humor

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Viernes 12 de septiembre de 2025

Corría el año 1988 cuando nació un programa que marcaría una época.

En el canal público Imevisión, el dúo creativo formado por Víctor Trujillo y Ausencio Cruz lanzó “La Caravana”, un espacio televisivo cargado de comedia, ingenio y personajes inolvidables.

Víctor Trujillo dio vida a Brozo, el payaso tenebroso, mientras que Ausencio Cruz encarnaba a varios personajes cómicos como Valente Campillo, Erreconerrechea y el memorable “Margarito Cruz”.

Desde su estreno, el show se distinguió por un humor punzante, irreverente y creativo.

Brozo, con su característica voz y sarcasmo afilado, introdujo adaptaciones de cuentos clásicos revisados con tintes oscuros y realistas—una mezcla de literatura y crítica social.

Así nacieron versiones como El Soldadito del Pomo, Peter Pants, Don Cogito de la Mancha, El Priscilito y El Rey Sidas.

Acompañando esta irreverencia, Brozo popularizó la frase “Prau, prau”.

Conforme avanzaba el programa, surgió otro personaje famoso: Johnny Latino, presentador ficticio de un show de concursos llamado La Pirinola, inolvidable por su frase célebre: “¡Lás-ti-ma, Mar-ga-ri-to!”.

Ese tipo de ocurrencias cómicas llenas de sabor y picardía definían el sello personal del show.

Este estilo rompedor consolidó el programa como un referente de la comedia mexicana de los años 80.

La mezcla de sátira social, personajes estrafalarios y talento escénico hicieron de “La Caravana” un semillero de creatividad televisiva.

“La Caravana” fue más que un programa de televisión: fue un laboratorio de humor inteligente y transgresor, donde Víctor Trujillo y Ausencio Cruz desplegaron su talento en personajes que todavía hoy resuenan en la cultura popular mexicana.

Con Brozo como estandarte y Johnny Latino como otro favorito del público, el show abrió caminos a nuevas formas de parodiar, satirizar y entretener, dejando una huella imborrable.

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