Historia

El poeta del misticismo

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Sábado 30 de agosto de 2025

AMADO NERVO fue un hombre que nació en Jalisco y murió siendo nayarita, la muerte lo sorprendió muy lejos de la Patria.

Gran escritor, poeta y diplomático.

Nació en Tepic hoy capital de Nayarit (cuando Tepic pertenecía a Jalisco), el 27 de agosto de 1870.

Su nombre completo dicho por él mismo era José Amado Ruiz de Nervo y Ordaz, su padre modificó el nombre encogiéndolo, dejándolo simplemente como Amado Nervo (el padre también se llamaba Amado), y esto, que parecía un seudónimo así lo creyeron muchos en América y que en todo caso era raro, y le sirvio para ser conocido rápidamente en la élite literaria.

Otros historiadores nos dicen que se llamaba Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y Ordaz.

En Tepic transcurrio su infancia, pero en 1879 murió su padre y en 1883 fue enviado a Jacona, Michoacán al Colegio de San Luis donde realizó sus primeros estudios.

Luego, en 1886, siguió sus estudios en el Seminario de Zamora, Michoacán aunque tuvo que dejarlos por problemas familiares y se vio obligado a regresar a Tepic.

Años más tarde (1894), decide marchar a la capital del país y allí es donde comienza su carrera literaria, dándose a conocer en la Revista Azul, dirigida por Manuel Gutierrez Nájera, y cultivando la amistad de cuantos escritores tenían en la Ciudad de México su lugar de residencia durante aquella época.

A finales de 1895 publica su primera novela: «El Bachiller» y tres años más tarde sus primeros libros de poemas, «Perlas Negras» y «Místicas», formados por algunas poesías que ya habían aparecido dispersas en distintos periódicos y revistas.

En 1900 viaja a Europa como corresponsal del periódico «El Imparcial» y, una vez en París, entabla una profunda amistad con Rubén Darío y otros escritores del momento.

Allí tambíen conoce al gran amor de su vida, la que años más tarde sería《La amada inmovil》: Ana Cecilia Luisa Daillez; un amor que duró diez años y que solo la muerte de ella, en 1912, pudo romper.

Durante esos años publicó varios libros de poemas y algunas prosas: «Poemas» (1904), «El éxodo y las flores del camino», «Lira heróica» (1902), «Las voces» (1904), «Los jardines interiores» (1905), «En voz baja» (1909).

Dirigió además, junto con Jesús Valenzuela la Revista Moderna de México y fue nombrado segundo secretario de la Legación mexicana en Madrid, una vez superados los exámenes para ingresar en el Cuerpo Diplomático (1905), cargo que desempeñó hasta 1914 en que debido a la Revolución Mexicana, fueron destituidos todos los diplomáticos de México acreditados en el extranjero.

En 1914 publica «Serenidad» al que seguiría en 1917 «Elevación» y en 1918 como cumbre de su arte, «Plenitud».

Por esta época volvía a ejercer la diplomacia como ministro plenipotenciario en Argentina y Uruguay.

Fue en la capital de este país, en Montevideo, donde Nervo murió. Era la mañana del 24 de mayo del año 1919.

El cuerpo del poeta fue trasladado por mar a la capital mexicana y allí, en la Rotonda de los Hombres Ilustres del panteón de Dolores.

El último libro publicado el mismo año de su muerte fue «El estanque de los lotos» (1919) y después aún aparecieron dos conjuntos de poemas que resumen la vida del poeta; «La amada inmovil» (1920), homenaje al amor y recuerdo emocionado de Ana Daillez, y «El arquero divino» escrito entre 1915 y 1918, pero publicado hasta 1922.

Les comparto uno de los poemas que más me gustan del gran Amado Nervo, del libro «Amada Inmovil»

   III   "GRATIA PLENA"

Todo en ella encantaba, todo en ella atraía:
su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar…
El ingenio de Francia de su boca fluía.
Era llena de gracia, como el Avemaría;
¡Quien la vio no pudo ya jamás olvidar!

Ingenua como el agua, diáfana como el día,
rubia y nevada como margarita sin par,
al influjo de su alma celeste amanecía…
Era llena de gracia, como el Avemaría;
¡Quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!

Cierta dulce y amable dignidad la investía
de no sé que prestigio lejano y singular.
Más que muchas princesas, princesa parecía:
Era llena de gracia, como el Avemaría;
¡Quien la vio no la pudo jamás olvidar!

Yo gocé el privilegio de encontrarla en mi vía
dolorosa; por ella tuvo fin mi anhelar,
y cadencias arcanas halló mi poesía.
Era llena de gracia, como el Avemaría;
¡Quien la vio no pudo ya jamás olvida!

¡Cuánto, cuánto la quise! ¡Por diez años fue mia;
pero flores tan bellas nunca pueden durar!
¡Era llena de gracia, como el Avemaría;
y a la Fuente de Gracia, de donde procedía,
se volvió…como gota que se vuelve a la mar!

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