Sociedad

Un amor ejemplar

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Sábado 9 de agosto de 2025

Paul y Kris Scharaun se conocieron en un baile para personas con discapacidad, ambos tenían síndrome de Down. Desde ese primer día, quedaron perdidamente enamorados.

Tras años de noviazgo, se casaron con el apoyo de sus familias, convirtiéndose en una de las primeras parejas con síndrome de Down en contraer matrimonio.

Vivían en el norte del estado de Nueva York, trabajaban en empresas inclusivas y compartían una pasión: las carreras de autos, especialmente la NASCAR.

Viajaban cada año a las montañas y pasaban casi todo el tiempo juntos.

Cada Día de San Valentín, sin falta, Kris dejaba una tarjeta para Paul, un gesto sencillo que resumía todo lo que sentían.

Su vida fue un ejemplo de amor y constancia, celebrando cada hito como cualquier otra pareja… o quizás con más intensidad que muchas.

A lo largo de las décadas, enfrentaron problemas de salud, agravados por las complicaciones de su condición.

Cuando Paul desarrolló demencia temprana, Kris lo cuidó con devoción, incluso mientras ella lidiaba con su diabetes. Para él, su rostro fue el último recuerdo que no se borró.

Un día, ya con el tiempo contado, decidieron renovar sus votos en una pequeña capilla. Paul falleció un año después.

A Kris le habían dicho que nunca se casaría, que nunca sería feliz. Pero se casó con el hombre del que se enamoró, vivió un amor profundo y tuvo uno de los matrimonios más largos y sólidos entre parejas con síndrome de Down.

Fueron felices. Por mucho, mucho tiempo. Y demostraron que el amor verdadero no entiende de límites, ni de prejuicios, ni de pronósticos.

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