La confesión, un sacramento olvidado


Lunes 21 de julio de 2025
En un momento de la historia eclesial marcado por debates sinodales, redefiniciones pastorales y una Iglesia cada vez más preocupada por las cuestiones sociopolíticas del mundo, acaba de publicarse un estudio académico que arroja luz —y sombra— sobre uno de los pilares sacramentales de la fe católica: la confesión.
Se trata de For I Have Sinned. The Rise and Fall of Catholic Confession in America, editado por Harvard University Press y escrito por el historiador James M O´Toole profesor en Boston College.
No es un panfleto apologético ni una denuncia moralista, sino un estudio riguroso, histórico y devastadoramente claro: la práctica de la confesión ha desaparecido de la vida habitual de los católicos.
(…)La desaparición de la confesión es, para O’Toole, el mayor cambio en la vida católica de los últimos 70 años, por encima incluso de la reforma litúrgica o del impacto de los escándalos.
Sin embargo, resulta sorprendente —y escandaloso— que este fenómeno apenas reciba atención por parte de los pastores y teólogos contemporáneos.
En medio de interminables sínodos sobre sinodalidad, documentos sobre la ecología integral o nuevas estructuras de escucha, nadie parece preguntarse por qué los católicos han dejado de confesar sus pecados.
Y, sin embargo, lo que está en juego es esencial. Si la confesión desaparece, desaparece la gracia. Si los fieles no se confiesan, comulgan en pecado mortal. Si la comunión deja de ser alimento de salvación (y se convierte en camino de condenación) y se convierte en gesto social, la Iglesia deja de ser camino al cielo. Todo pierde sentido. Una Iglesia que no conduce a la salvación de las almas no tiene ninguna razón de ser.
Los datos lo confirman: el informe de Pew Research
Este colapso no es solo una intuición teológica o un análisis cultural. Como ya informó Infovaticana, el estudio del Pew Research Center en EE.UU. revela que menos del 5% de los católicos se confiesa con regularidad, y que más del 77 % no se confiesa nunca o casi nunca.
Incluso entre los que asisten a misa semanalmente, la mayoría no acude a la confesión ni una vez al año, incumpliendo un precepto básico de ma vida católica.
Recuperar la confesión, gran reto olvidado
El diagnóstico de James O’Toole es tan honesto como pesimista: la confesión no volverá a ser lo que fue. Pero como católicos, no podemos resignarnos.
El sacramento de la penitencia no es una práctica opcional ni un gesto cultural anticuado: es la vía ordinaria de reconciliación con Dios.
Si queremos recuperar la gracia, la santidad y el sentido mismo de la Iglesia, debemos recuperar la confesión.
Habrá que formar, predicar, invitar, y sobre todo, dar ejemplo. Pero es uno de los grandes retos pastorales y espirituales de nuestro tiempo.
Aunque no sepamos si entra dentro de las prioridades “sinodales”, sí sabemos que toca el corazón del Evangelio, que es una necesidad vital para la salvación y para encontrar el sentido profundo de la vida como católicos.
