Mauricio Vila de mal en peor…

Ya anteriormente habíamos sugerido al gobernador refrescar su gabinete. Dijimos que hay algunos personajes a quienes el cargo les ha quedado muy grande, enorme.

Solo por dar algunos ejemplos: María Fritz Sierra, Mauricio Tappan Silveira, Mauricio Sauri Vivas y Loreto Villanueva Trujillo.
La abogada Fritz Sierra ha exhibido una absoluta falta de oficio político, esencial para el desempeño exitoso de su cargo. Muchas de las medidas puestas en vigor para contener la pandemia, como son las limitaciones de horarios, adquisición de productos debieron encontrar en ella, su mayor adversario, de igual modo, debiera de haber tenido un papel más protagónico en oponerse a la ley seca y a la determinación de no renovar contratos en la SEGEY.

Mauricio Tappan Silveira, es hoy por hoy, otro de los funcionarios que debieran salir como tapón de sidra. Su desempeño ha sido de malo, lo que le sigue. Las limitaciones de movilidad, horario, adquisición de productos y la ley seca son producto de su mente desquiciada. Ha propuesto al ejecutivo una serie de medidas de nula legalidad y de carácter notoriamente impopular. Es uno de los funcionarios que más daño ha causado al gobernador. Y si tales disposiciones no fueran de su autoría, carece entonces de pundonor y vergüenza, avalando semejantes disparates.

De Mauricio Sauri Vivas no hay nada que decir: su incapacidad e ineptitud saltan a la vista (lo que se ve, no se juzga diría Juanga). Su desempeño en el tema de salud ha sido deplorable y no podía esperarse otra cosa de un radiólogo, cuando el cargo exige un epidemiólogo o un especialista en salud pública.

Loreto Noemi Villanueva Trujillo es otro lastre para el gobernador. Una buena para nada, que es incapaz de manejar la bomba de tiempo que se ha vuelto la SEGEY con la genial idea de suspender contratos. Los maestros la quieren matar y arrastrar su cadáver por las calles de Mérida.

Es sintomático que a pesar del riesgo sanitario la indignación de la gente haya llegado al extremo de decidir hacer una protesta, debido a las disparatadas medidas implementadas por orden del gobierno estatal, que han dejado miles de empleados de bares y restaurantes, maestros y trabajadores de la educación sin trabajo.

Lo peor es que ante la presión de la ciudadanía, de las agrupaciones y las empresas, se sabe que el gobierno del estado está considerando dar marcha atrás en la ley seca, pero sin permitir el funcionamiento de los establecimientos, que para el caso es lo mismo, pues afecta a la población al no permitirle trabajar y mantenerse sin ingresos.

El gobernador no conforme con limitar los horarios para adquirir ciertos productos, hizo extensiva la limitación a los fines de semana. La medida es inútil, impopular e ilegal y sólo consigue despertar la furia de la ciudadanía, que ya no se limita a mentarle la madre al titular del ejecutivo estatal, sino que traslada su ira a la marca, situación que pone en grave riesgo al panismo en los próximos comicios a realizarse en 2021.

Pero Mauricio Vila no reacciona y no solamente se lleva entre las patas a sus seguidores y partidarios, sino que contra su voluntad, agiganta la imagen de su principal adversario interno, el alcalde Renán Barrera, que hábilmente ha sabido ser discreto y deslindarse del ejecutivo estatal.

Es revelador que un personaje como Víctor Salas, que puede ser catalogado de muchas cosas, con excepción de panista, publicara en sus redes sociales que el destino de la pandemia en nuestra ciudad sería muy distinto con Renán Barrera a cargo del gobierno del estado y elogiara el desempeño de nuestro primer edil.
Sin Mauricio Vila proponérselo, lo único que ha logrado es que los bonos de su rival aumenten y los suyos desciendan no al suelo, sino a la última capa del subsuelo, insuflando al panismo meridano y yucateco la convicción de que si el blanquiazul tiene alguna oportunidad de competir electoralmente, es de la mano de Renán y no de alguien vinculado al gobernador.
Mauricio Vila y su gobierno van de mal en peor, cometen desatino tras desatino, son incapaces de rectificar y se enorgullecen de sus disparates. Se han olvidado de que mientras más alto se cae, más duele el costalazo. Muy pronto el golpe de realidad se los recordará.
Seguimos pendientes…

