El PRI en su último viaje


Lunes 12 de diciembre de 2022
Se quejan los directivos priistas de que la prensa es, desde su punto de vista, muy dura con ellos.
La verdad es que no hay otra actitud posible, pues los directivos tricolores se han dedicado hacer repartirse como botín los recursos partidistas y poco o nada han hecho a favor de sus estructuras.
Guste o no a muchos, Jorge Carlos Ramírez Marín es el único priista que sigue levantando el pabellón tricolor y trabajando por la militancia de ese partido.
Porque en cuanto al comité estatal, el trabajo de Pancho Torres brilla por su ausencia y son ciertos bares yucatecos los que presumen a diario la presencia del dirigente tricolor.
El PRI estatal se limita a llorar su miseria, a decir que no tiene dinero y a no dar un golpe, pese a que no estamos en etapa electoral y no hay trabajo político que hacer.
Para tapar el ojo al macho, la instancia estatal del PRI inventa toda clase de «cursos y capacitaciones», impartidos por integrantes de su propia estructura, que se presentan ante el INE a precios desmesurados, para justificar su gasto presupuestal.
La realidad es que estas actividades de poco o nada sirven y las estructuras priistas están a la espera del mejor postor que puje por sus servicios. Todo, reiteramos, debido al deficiente trabajo del Comité Estatal que encabeza Francisco Torres Rivas.
Cabe destacar que ya nadie soporta a Torres Rivas y la militancia sólo aguarda el momento en que concluya su periodo, a ver si llega alguien con ganas de hacer algo a favor del partido.
En la instancia municipal no son mejores las cosas: Panchito Medina ha resultado un bueno para nada, que brilla por su ausencia y que no acude ni por error a los eventos que reliza el comité municipal.
En el caso del priismo meridano, es Teresa Luna Rejón quien da la cara, a falta de pantalones de Medina Sulub para hacerlo.
Probablemente después de presumir tanto ser amigo de Alito Moreno, muerto de vergüenza porque el campechano ni caso le hace, Medina Sulub ha optado por hacer mutis.
El PRI es un barco a la deriva y solo queda ver si es este su último viaje, porque puede ser que naufrague en ruta a la próxima elección, con lo que ya nada quedaría para rescatar.
O lo mejor que pudiera pasarle, es que lo tomara alguien dispuesto a pactar con los panistas, para asegurar su supervivencia un par de años más y apostar que alguien sensato lo dirija, para procurar esta alternativa, que puede que algunos no agrade, pero es lo único viable, ya que pactar con MORENA equivale a desaparecer, siendo absorbido.
El PRI esta pues en su último viaje y no es posible visualizar con claridad que es lo que le aguarda.
Lo que si sabemos es que sus directivos son un par de lacras, que viven a costillas de dilapidar el presupuesto, favoreciendo a sus allegados y amigos.
Triste suerte del priismo. Ojalá en sus filas haya alguien con vergüenza y amor propio y se decida a rescatar el partido de la mafia que lo tiene secuestrado.
Tiempo al tiempo. Seguimos pendientes….
