Religión

Un favor concedido por las almas del Purgatorio

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Sábado 7 de noviembre de 2026

Os comparto el relato de lo que me ocurrió hace solo unos días y que creo necesito contar para hacer honor a las benditas Almas del Purgatorio, especialmente en este día de hoy.
 
Hace unos días haciendo la compra, perdí el anillo de compromiso que me estaba algo flojo por el cambio de temperatura, me di cuenta al llegar a casa.
 
Me sentía desanimada y sin fuerzas ni ganas de ponerme a rezar para que apareciese, ni de ponerme a buscar el anillo, porque además mi matrimonio estaba pasando por un bache y ese anillo era lo último que llevaba del día de nuestra boda, (mi alianza se quedó pequeña hace años y la tengo guardada queriendo llevarla a agrandar).
 
Ese mismo día me llegó por Youtube el testimonio de María Vallejo-Nágera sobre su experiencia con las almas del Purgatorio que dio en el Congreso de Garabandal del 17-18 octubre y recordé precisamente su libro, uno de los primeros que leí de ella hace ya muchos años y por el que empecé a rezar a diario la oración de Santa Gertrudis de las mil almas.

Así que les dije a las Almas del Purgatorio, «vale, os lo pido a vosotras, ponedlo en casa en un lugar a la vista donde no tenga que buscarlo».
 
Al cuarto día, al no aparecer el anillo, decidí entregarle al Señor la pena de no tener lo que me había acompañado todos los años de matrimonio hasta ahora.

Me entró una tristeza pensando que esto era lo que estaba pasando en mi matrimonio: ‘ que estaba perdido’; era una tentación del maligno, pero se la entregué.
 
A mediodía, en el suelo del salón, en un lugar que esa mañana había barrido y ordenado y donde no había nada, apareció.
 
Un brillo me hizo mirar hacia esa esquina y lo vi. Al instante me vino la frase que les había dirigido a las benditas Ánimas del Purgatorio. Al instante empecé a darle gracias a Dios por todo, había esperanza, no estaba ‘todo perdido’.
 
Como agradecimiento a las Almas del Purgatorio comparto el testimonio del favor recibido por su intercesión.
 
Y porque todo lo nuestro es importante para Dios Padre, me ve, me cuida con ternura y no me abandona especialmente en los momentos más oscuros.

*«Padre eterno, te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy a través del mundo, por todas las benditas ánimas del purgatorio, por todos los pecadores del mundo. Por los pecadores en la iglesia universal, por aquellos en mi propia casa y dentro de mi familia. Amen».

(De redes sociales)

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