La vida trágica de Diana Laura


Viernes 23 de octubre de 2026
En sus últimos tres meses de vida, internada en un hospital, pidió una máquina de escribir para dejar cómo debían crecer sus hijos.
Repetía que ella debió morir antes que su esposo. Ella murió el 18 de noviembre de 1994 a los 36 años, por un cáncer de páncreas.
Sobrevivió solo ocho meses a Luis Donaldo Colosio, su esposo, asesinado en Tijuana el 23 de marzo.
A los asesinos de él les dedicó una frase de Borges: su venganza sería el olvido y el perdón.
En el sepelio en Magdalena afirmó que las balas del odio acabaron con la vida de su esposo, pero no con sus ideas. Su nombre Diana Laura Riojas.
En julio de 1994 viajó a Austria, donde Colosio había hecho su doctorado, para inaugurar una cátedra con su nombre. Puso una sola condición: que fuera en verano, para llevar a su hijo a los cafés y plazas que su padre le describía. El viaje incluyó una audiencia privada con Juan Pablo II.
Al saber que el niño no había hecho la primera comunión, el papa se la dio en plena misa y le regaló un misal en español. En Madrid la recibieron los reyes Juan Carlos I y Sofía y el presidente Felipe González.
Nació en Coahuila en 1958 y fue criada en Monterrey, vio morir súbitamente a su padre y, años después, al esposo de su hermana mayor.
Estudiando Economía en la capital conoció a Colosio, entonces catedrático recién llegado de Austria.
Al casarse eligió ser su socia política en vez de seguir una prometedora carrera pública.
1994 fue un año turbio para México. El 1 de enero arrancaron el Tratado de Libre Comercio y el levantamiento zapatista, en septiembre fue asesinado José Francisco Ruiz Massieu y el año cerró con una gran devaluación del peso.
