La Biblia, sobre el valor de la vida antes del nacimiento


Miércoles 21 de octubre de 2026
La Biblia no guarda silencio sobre el valor de la vida antes del nacimiento. Decir que no menciona el aborto no hace que sus enseñanzas sobre los niños no nacidos desaparezcan.
En un foro público de CNN, el demócrata James Talarico sostuvo que la Biblia no dice nada sobre el aborto. Consideramos que ese argumento pasa por alto la cuestión central: ¿quién crea la vida y quién nos otorga la autoridad para destruirla?
Jeremías 1:5 relata que Dios le dijo a Jeremías que lo conocía antes de formarlo en el vientre materno. Su llamado precedió a su nacimiento.
En el Salmo 139:13–16, David describe cómo Dios lo formó —como quien teje— en el vientre de su madre, observando su cuerpo aún no desarrollado y conociendo sus días antes de que estos llegaran a existir.
Se trata de un conocimiento personal y una creación deliberada. El niño, aunque oculto a nuestros ojos, nunca está oculto a los ojos de Dios.
Efesios 1:3–4 señala que los creyentes fueron elegidos en Cristo antes de la creación. Efesios 2:10 afirma que somos hechura de Dios, creados en Cristo para realizar buenas obras preparadas de antemano.
Estos pasajes se refieren a los propósitos de Dios para su pueblo; no son leyes sobre el aborto. Sin embargo, pretender que las Escrituras no tienen nada significativo que decir sobre la vida antes del nacimiento es ignorar lo que estos textos revelan acerca de nuestro Creador.
La convicción es clara: la vida pertenece a Dios. No tenemos la autoridad moral para poner fin a la vida de un niño no nacido simplemente porque no sea deseado.
Pero defender esta verdad, no nos da permiso para actuar sin amor.
Una madre asustada necesita ayuda. Alguien que carga con el remordimiento tras un aborto, necesita saber que, a través de Jesucristo, es posible encontrar arrepentimiento, perdón y restauración.
Podemos oponernos al aborto sin humillar a las personas. Podemos defender a los niños y, al mismo tiempo, mostrar misericordia a sus madres. La fidelidad exige ambas cosas.
Habla con claridad. Ama con paciencia. Ofrece una ayuda que te cueste algo. La verdad de Dios y la misericordia de Dios van de la mano.
¿Cómo pueden los cristianos defender a los niños no nacidos y, a la vez, hacer que el amor de Dios sea evidente para las madres que enfrentan miedo, presión o remordimiento?
Es necesario defender la vida y exhortar al pecador o al que está en riesgo de incurrir en el pecado para arrepentirse y cambiar de actitud y conducta, haciendo que sea consciente de que un corazón arrepentido y contrito, es siempre digno de recibir amor, compasión y misericordia de Dios.
